Tal vez habían pasado sólo un par de horas, abrió los ojos dándose cuenta que no estaba en el cuarto especial, sí no en la habitación del bicolor. Se movió, pero unos brazos lo tenían apresado. -Bastardo, oye. -Mmm. Se giró pero se topó con el albino, durmiendo. -Parezco la carne del sándwich- se removió para soltarse- Oigan!!. -Ahhhhh!!!- bostezó el albino al igual que su gemelo- Cómo te sientes bebé ¿quieres más?. -¿Qué?! ¿Me quieren partir?!. -Sí quieres, te lo haremos toda la noche- le respondió el pelirrojo. -Son incorregibles- dijo Bakugõ- Tengo hambre. -Iré a prender el horno- el albino se levantó desnudo y fue a la cocina. -Oye!! Ponte ropa!!- le gritó el cenizo. -¿Para qué?- dijo dándose un golpe en una nalga- Sí después seguirás probando- Katsuki estaba rojo hasta las

