«¿Qué le pasa a este duende? ¿Por qué tan ridícula? ¿Quién se cree?» —se preguntó bajando su mirada inconscientemente hacia su pequeño escote. ―Bueno, pero veinte años significa que es joven. Mientras que Mely vio su mirada y se cubrió un poco: «Estúpido pervertido, aparte de matón pervertido»―se sonrojó. Ezra la miraba intensamente, no se intimidaba con nadie pero la resistencia inesperada lo intrigaba más de lo que había anticipado. Quizá conquistar a esta "duende" sería más interesante de lo que había pensado inicialmente. «Se cubre, es una tonta ¿será virgen? Bueno, sigamos con la cacería» Decidió intensificar su enfoque. Con movimientos felinos que había perfeccionado para proyectar dominancia s£xual, se levantó de su silla ejecutiva y se dirigió hacia el escritorio, sentándose

