Minutos más tarde… Thomas ya había dejado entrar a Harrison por la entrada discreta del edificio. El hombre estaba de pie cerca de la ventana, con postura rígida que traicionaba tensión bajo su apariencia calmada. Nathaniel Harrison estaba vestido con un traje gris oscuro de diseñador, y corbata azul marino entró y miró a Mely o… “Melanie” con ojos que revelaban hambre, y celos. —Melanie —dijo Harrison con voz que intentaba calidez paternal pero que salió demasiado tensa. Se acercó con pasos medidos, con sus brazos extendiéndose hacia ella en gesto de abrazo que ella no pudo evitar sin levantar sospechas. —Papi —respondió Mely con voz que adoptó tono más agudo, más juvenil, imitando perfectamente el acento estadounidense que Melanie usaría. Se dejó envolver en sus brazos, sintiendo c

