Ellos podían pelear y ser hostiles entre ellos. Ezra con su arrogancia insoportable. Hamsa con su amargura perpetua. Y Anhelina con su determinación obsesiva, pero se querían a su manera retorcida y disfuncional. Y cuando uno estaba en peligro, ya nada más importaba excepto proteger al trillizo en riesgo. Así que fueron llegando poco a poco, convergiendo hacia este punto. Primero llegó Anhelina con Zadok, con su auto n3gr0 deslizándose silencioso hasta detenerse frente a la entrada lateral. Bajaron del vehículo, con Zadok escaneando el perímetro mientras Anhelina caminaba hacia la puerta de metal oxidado. Momentos después, la Porsche n3gra de Ezra apareció con rugido de motor potente y se estacionó junto al Audi. Ezra emergió del vehículo con su chaqueta de cuero y jeans oscuros, y sus

