―Si―—admitió Zadok con una sonrisa torcida—. Esa niña maneja más secretos que todos nosotros juntos. Se acercó más, su mirada oscureciéndose de deseo: —Además, mi reina, quiero hacerte sexo oral. Necesito sentir tu sabor en mi lengua. —Mmmm —gimió Anhelina suavemente, sintiendo cómo el calor se expandía por su bajo vientre—. Me encanta cuando me lo haces. —Sí, en la tarde no me dio tiempo porque me tuve que ir con Ezra, pero... —su mirada se intensificó— estuve todo este tiempo pensando en chupártela. Cuando me gritaste en la sala de reuniones, me imaginé metiéndome debajo de tu falda. ―Oh, mi bebé. Zadok la recostó suavemente sobre la cama. Anhelina usaba su bata y abrió las piernas. Zadok le quitó su panty y la tela se deslizó por sus piernas revelando su vag1na depilada. Sus labi

