Era tan aburrido. Desde que lucifer escapó, Dios nos encerró a todos en una barrera eléctrica y se nos prohibió entrar o salir del cielo. Lo peor era que no iba poder ver a Angie ni a Itan por un largo tiempo.
-¿Estás segura de eso?
-¿Angie?-la abracé-¿Qué haces en el cielo?, ¿no estabas con tu mortal?
-Me estaba aburriendo y decidí escaparme un momento para venir a verte.
-Pero, ¿cómo entraste con la barrera puesta?
-Es que entre antes de que se cerraran las puertas, me enteré que Lucifer escapó.
-Sí está por aquí, solo que aún no pudimos encontrarlo.
-Y, ¿no será que escapó?, la barrera no es tan fuerte.
-No creo, ya nos hubiéramos enterado.
-¿Así como supieron cuando escapó?, no lo creo.
-Creo que tienes razón.
-¿Por qué no la abrimos y lo buscamos por fuera?, a este paso ya debió haber ido al mundo humano.
-Pero Dios dijo…
-Lo sé, tienes que obedecerlo. Pero, ¿sabes cómo desactivarla?
-¿Por qué estás tan interesada en la barrera?
-Por nada, solo quería saber, en caso de que fuera necesario.
-Solo se puede desactivar en caso de una emergencia.
-Entiendo, es lógico.
-¡Tu!, ángel Angie-dijo el líder de los ángeles llamando nuestra atención.
-Ángel celestial, por favor no castigue a Angie.
-¿Qué hace ella aquí?, su misión está en la tierra.
-No la castigue por favor.
-No Alice. Lo entiendo perfectamente señor, si abre la barrera me iré de inmediato.
-Ya es tarde para eso, te quedaras aquí, pero alguien más te reemplazara en la tierra.
-¿Un reemplazo?, no por favor, déjame salir.
-La decisión ya está tomada, ahora mismo se dirige un ángel nuevo hacia la casa del humano.
-Alice, ayúdame por favor, yo tengo que ir ahí, Humberto es mi protegido.
-Pero es que...
-Por favor, creí que eras mi amiga.
-Lo soy.
-Pues no parece.
-No te enojes conmigo Angie, haré lo que me pides.
Me coloque frente al ángel celestial y lo abrace derramando mis lágrimas sobre su hombro.
-Por favor déjala salir, hazlo por mí…
-Está bien, lo haré por ti Alice.
Cada ángel tenía un poder especial, el de Angie era el cambio de forma y el mío, las lágrimas sanadoras, podía ablandar el corazón de quien fuera con solo llorar y no me podían negar ninguna petición cuando me ponía así. A veces a Angie le gustaba aprovecharse de eso.
-Dile que abra la barrera.
-Abre la barrera, por favor.
-Como digas.
Las barreras se abrieron y cientos de ángeles oscuros entraron al cielo y comenzaron a atacar a los ángeles de luz.
-Angie, ¿qué está pasando?
-Muchas gracias por tu ayuda, ángel ingenuo.
Angie se convirtió en Lucifer y me lanzó una bola de fuego provocándome graves quemaduras, el ángel celestial quiso ayudarme, pero Lucifer lo encerró en una celda de fuego.
-Díganme, ¿dónde está Dios?
-Jamás te lo diremos-dijo el ángel celestial.
-Díganme dónde se esconde, o quemaré todo su preciado reino.
-Está en la guarida de castigos.
-Eso pensé. Ya no necesito a esta inútil.
Lucifer expulsó a Angie de su cuerpo y se dirigió al recinto.
-¡Angie!, ¿estás bien?, responde, por favor.
Llore al verla cubierta de sangre. Quise ir hacia ella, pero las llamas no me lo permitían. cubrían mi cuerpo de un dolor tan fuerte que me resultaba imposible moverme.
-Pobre ángel-dijo Itan llegando junto a mí.
Le rogué que me ayudara, pero solo se burló y siguió de largo. Era un maldito, Angie tenía razón. Yo solo era un juego para él.