Desperté atrapado en medio de una profunda oscuridad y no sabía en qué momento había llegado a ese lugar. No podía ver nada, solo escuchaba llantos y gritos de mujeres.
-Hola, ¿alguien puede oírme?
Nadie respondió, estaba solo.
-¡No!, ¡suéltame!, déjame, por favor…
-Ya no…, ¡basta!
¿Qué eran esos gritos?, ¿Qué les estaban haciendo?, ¿Por qué siempre me pasaban estas cosas a mí?, esta maldición de ver estos seres, era una pesadilla.
Recuerdos de mi pasado comenzaron a inundar mi mente.
“-Mira nuestro hijo, va a ser una gran persona-dijo mi madre al verme nacer.
-Sin duda-dijo mi padre que no dejaba de filmar”
Incluso desde ese día, podía verlo. Cuando era niño, tuve muchos amigos imaginarios. Mis padres no le dieron importancia, pues pensaban que era normal a mi edad, pero a medida que iba creciendo, los seguía viendo. Seres infernales que me acechaban y me seguían a donde fuera que vaya.
Me refugié en el alcohol, por eso me metí en las drogas, era la única forma en la que no podía ver a estos seres, solo cuando me embriagaba, mi mente se aislaba y no lograba verlos. Pero esa seguridad era solo momentánea, porque en el instante en que dejaba de consumir bebidas alcohólicas, ellos volvían a aparecer.
-¡No!, ¡ya no!
No toleraba oír esos gritos, pero estaba completamente inmovilizado. Mi vida entera era un fracaso, había defraudado a mis padres, traicione mis sueños y abandoné mi futuro.
-¿Crees que tienes problemas?, nosotras somos forzadas a involucrarnos con demonios durante todo el día-dijo una de las mujeres gritonas.
-¿Puedes oírme?
-Sí, llevo días escuchando tus lamentos, pero tu lugar es mejor que el nuestro, créeme.
-¿Dónde estamos?
-En el infierno.
-¿El infierno?
-¿Qué?, ¿no sabías?
-¿Puedes sacarme de aquí?
-Ni siquiera puedo salvarme yo.
-¿Estás sola?, ¿no había otras mujeres contigo?
-Sí, se las llevaron a otro lugar. Pero juro que cuando me libere les pateare el trasero a estos demonios.
-¿Por qué estamos aquí?
-¿No lo recuerdas?, a nosotras nos secuestró una secta satánica, estaban a punto de sacrificarnos cuando un demonio apareció, bebimos su sangre y nos trajo aquí.
-Que mal.
-¿Tú crees?, cada día debemos mantener relaciones con horrendas criaturas y para colmo no podemos morir.
-¿Por qué no pueden morir?
-Bebimos la sangre de un demonio, eso nos da vida eterna pero nos condena a pasar la eternidad en el inframundo.
-¿Te tienes que quedar para siempre?
-Eso parece, en vez de estar hablando, ¿Por qué no me ayudas a escapar?
-Lo haría si pudiera, pero lo único que recuerdo es a un gato n***o que apareció en mi baño, luego de eso no recuerdo nada.
-Tienes suerte, yo quisiera olvidar todo lo que pase aquí.
Oí unas puertas abrirse y la chica comenzó a suplicar que la dejaran. Yo no pude hacer nada por ella aparte de escuchar sus gritos.
“Ayuda, por favor, ayúdame. Te ruego que me salves.”