"Es que eres idiota, si es un fantasma no te va a contestar" un chico le dio un zape a otro.
Se miraron preocupados y uno de ellos rio con nerviosismo.
"No nos matarás ¿Verdad?" pregunto un poco preocupado uno de los chicos.
Les di una sonrisa malvada y ellos comenzaron a temblar.
Al ver como se acurrucaron y como es que empezaron a rezar por su vida yo comencé a reír.
"Claro que no les haré nada, solo soy una niña común y corriente"
Cuatro me miraron aún no confiando en mí y el último creo que perdió cierto interés en mí y volvió a hacer lo que estaba haciendo.
"Si fueras una niña común y corriente, no estarías sola en el bosque"
Lentamente me acerque a ellos y uno de pelos chinos chillo de nerviosismo.
"Chicos, por eso les dije que era mejor ir a un lugar más turístico y no a un bosque solitario en donde podrían matarnos"
Aquel hombre era un poco debilucho a mi parecer, alto sí, pero sin masa muscular.
Su cabello era muy rizado y castaño, sus ojos eran de un lindo color verde que parecían unas hermosas gemas, y sus pestañas, uf. Son hermosas.
"Tranquilízate Ray, subí algunas historias a mi i********:, así que si nos pasa algo, vendrán rápido a rescatarnos" trato de calmarlo otro chico.
Tenía casi el semblante del primer chico, pero este se veía que si entrenaba un poco.
Su color de cabello era castaño oscuro y sus ojos eran de un hermoso azul cielo. Y su piel, era como el de aquella chica, blanco como la nieve.
Mierda, más veo a estos vejestorios y más atractivos me parecen.
"Si mata a alguno de ustedes, enviaré una alerta a mis hombres. No se preocupen, tendrán un funeral digno de ustedes" hablo ahora otro chico.
Este parecía más un c***o, o ¿coreano? No lo sé, no puedo diferenciarlos.
Era apuesto, muy apuesto, no es que tenga preferencia hacia los chinos, pero era muy alto, con un cuerpo bien trabajado y a lo visto elegante.
Creo que terminaré desmayándome con tanta guapura.
"..."
Guarde silencio a cada una de sus palabras hasta que se acercó un hombre, considero que era el mayor de todos, porque ya se veían parte de sus arrugas.
"Niña ¿Cuál es tu nombre?" me pregunto.
Supongo que de los cinco él era el más guapo. Era alto y un poco musculoso. Sus ojos y cabellos eran de un n***o muy hermoso. Y la barba que traía de días lo hacía parecer realmente sexi.
Hay muchos humanos guapos.
"Mi nombre es Sierra" comenté. "No se preocupen, los pasaré de largo, solo quiero ir allí" Señale al fondo de ellos, el enorme y hermoso rio.
Después de días, necesitaba una ducha y tomar agua. Este río me cayó de perlas para poder bañarme y lavar los dos conjuntos de ropa que tenía.
Era un buen lugar para acampar.
El hombre asintió dándome permiso para pasarlos de largo y hacer mis cosas.
Los cuatro hombres me miraban con recelo y curiosidad.
El quinto hombre continuó ignorándome y tratando de cocinar el pedazo de carne que tenía en la fogata.
Me acerqué al río y comencé a sacar la ropa sucia que tenía en mi mochila y lavarla. Estos son los momentos en los que agradezco a mi madre por darme un pequeño kit de limpieza e higiene personal.
Al estar limpia los dos conjuntos, comencé a sacarme la ropa que tenía puesta para lavarla.
El chico de cabellos chinos, grito asombrado, mientras que los otros tres se voltearon para darme privacidad y algo avergonzados.
"Es hermosa" comento el chillón.
Continúe lavando mi ropa a la orilla del río, ya limpia me adentre más al río dispuesta a bañarme.
Cabe recalcar que me bañe con mi ropa interior.
Dios, el agua estaba tan fresca.
Al terminar mi ducha, traté de secarme un poco y me dispuse a buscar algunas ramas secas, para comenzar a hacer una pequeña fogata.
Ya listo y con un conjunto de varas me acerqué al que creo era el jefe del grupo y el más mayor.
"Señor, ¿Podría regalarme un poco de fuego?" pedí levantando una rama seca.
Él asintió algo aturdido.
"Perdón, no." Detuve mi paso para observarlo. "¿Por qué no mejor comes con nosotros?"
Pude apreciar que no lo decía con malicia.
El chillón trató de replicar, pero el señor lo ignoro.
Asentí no muy convencida.
"¿Puedes prestarme la cubeta? Yo invitare la cena." Él asintió y el c***o con nerviosismo me la dio.
La tomé y volví a dirigirme hacia el río, dispuesta a conseguir la comida.
Comencé a observar detenidamente el agua y ver por donde circulaban los peces, hasta que pude ver cómo es que pasaban truchas.
Que suerte, me gustan las truchas.
Comencé a pescarlas una por una hasta que ya tenía diez truchas. Realmente no tarde, a lo mucho media hora.
Con los peces en la cubeta uno por uno comencé a limpiarlos.
Cortándolos por un orificio en la parte posterior de la trucha, hasta llegar a las agallas, ya después corté la parte baja y saqué todas las tripas que tenía.
"¿Cómo rayos está limpiando los peces?" pregunto susurrando uno de ellos.
Al darme cuenta de que ellos eran simples humanos, decidí darles la espalda para que no vieran mis garras.
Lavé todas las truchas y con la garra limpié la sangre que tenían en la columna. Una por una.
Ya limpias todas, las volví a acomodar en la cubeta y regresé con los chicos.
Uno de ellos se acercó a mí, para ser más específica, el c***o se acercó a mí con una camisa muy apenada.
"Póntela, para que no te resfríes" dijo.
Tomé la camisa y me la puse, me quedaba muy grande.
El señor tomo la cubeta y se la dio al que estaba callado cocinando la carne. Tomo las truchas y comenzó a prepararlas para cocinar.
"Siéntate" hablo el señor.
Obedientemente, me senté en uno de los asientos que habían traído.
Los seis estábamos sentados alrededor de la fogata, y solo el más callado estaba cocinando la comida.
"Niña, ¿Qué edad tienes?" me pregunto el chico chillón.
"Tengo 15 años" los cinco giraron al verme asombrados.
"¡Eres solamente una bebe!" exclamo el c***o.
"¿Qué rayos haces en el bosque? Y sola" hablo ahora el hombre de piel pálida.
"Mi familia de abandono" conteste apenada. "Ellos me dejaron a mi suerte"
Los cuatro me miraron un poco preocupados.
"¿Por qué?" preguntó el chillón.
"En donde vivía, es una clase de tribu" traté de explicarles para que me entendieran mejor "Ellos me acusaron de algo que no cometí, así que me echaron sin siquiera escuchar explicaciones" trate de sonreír, pero me sentía realmente mal.
Todos se quedaron callados, tratando de procesar lo que les dije.
"Y... ¿Tienes donde quedarte?" pregunto ahora el mayor y yo negué con la cabeza.
Pasaron algunos segundos de silencio.
Que incómodo.
"Por cierto, ¿Cuáles son sus nombres?" pregunte.
"Es cierto, no nos presentamos. El barbudo que vez ahí" señalo al señor grande" es James, el de cabello rizado es Ray, el c***o de alado tuyo es Gilés"
"¡Soy coreano!" lo interrumpió el a******o.
"c***o, coreano es lo mismo" paso de largo al joven" El callado que ves ahí es Dominic y yo soy Balto."
Asentí tratando de recordar sus nombres.
"Llevamos dos días acampando en este lugar, unos tratando de despejarse y otros ocultándose" hablo a lo que creo se llama James. "Si gustas puedes venir a la ciudad con nosotros y ya después tomas tu camino."
Asentí alegremente.
"Me sería de gran ayuda ir con ustedes"
"La comida está lista" Hablo el callado, que si no mal recuerdo es Dominic.
Todos asintieron y se levantaron de los asientos, comenzando a preparar la mesa para poder comer. Cada uno ya sabía lo que tenía que hacer cada quien.
Dominic puso en el centro de la mesa la comida ya cocinada y se sentó, Balto y Ray trajeron los vasos y platos, mientras que James se fue a buscar otro asiento para que yo pudiera sentarme y Gilles fue por la jarra de agua y algunas servilletas.
Yo solo me senté admirando la organización que tenían entre ellos. Uno a uno se fueron sentando a la mesa y ya acomodado todo comenzamos a comer.
Comencé a comer como la puerca que soy, aunque tenía que limitarme porque ellos no sabían que soy loba y que como el doble de ellos.
"Luna, esto sabe a gloria" Exclame extasiada, después de comer 3 días puros insectos, esta era la primera comida decente que tenía. "Señor Dominic, usted cocina delicioso" alagué al joven.
Los otros cuatro trataron de aguantarse la risa, mientras que Dominic recibió él alago con una leve sonrisa.
Al terminar de comer ya estaba comenzando a oscurecer, así que me acerque al río a levantar la ropa ya seca que había lavado, doblándola y volviendo a meterlo a la mochila.
Ya listas mis cosas y vestida comencé a acercarme a un árbol para poder pasar la noche.
"Sierra, ¿En dónde dormirás?" se acercó a preguntarme Ray. Parece que ya perdió el miedo.
Señale el gran árbol, comprendiendo al instante mis intenciones. Me miro alarmado.
"Está bien, tengo una vista más panorámica desde arriba, además así podre vigilar en la noche. Es lo mínimo que puedo hacer por ustedes."
Me miro un poco desentendido, trato de alegar, pero lo ignoré y subí al gran árbol. Acomodándome para tomar una pequeña siesta.
Ellos venían en un gran camión, que a mi parecer era una casa rodante. Se veía muy lujosa.
Pero lo mejor era dormir a fuera y no dentro de la casa con cinco hombres.
A regaña dientes entro Ray a la casa, respetando mi decisión.
Toda la noche me la pasé despierta, vigilando toda el área y tratando de cuidar a los débiles humanos que me habían acogido ese día.
Toda la noche fue tranquila, cuando estaba a punto de amanecer, decidí tomar una ducha.
Al estar todos dormidos y sola, decidí bañarme completamente desnuda.
Traté de ser breve, ya satisfecha y aseada, salí del agua y comencé a cambiarme de ropa.
Ya había luz, así que a tiempo salió Balto, estirándose y disfrutando del frío aire.
Trato de decirme algo, pero se lo guardo para sí mismo y saco una cajetilla de cigarros de su cangurera. Lo encendió y comenzó a fumar.
Me quede junto a él, disfrutando del silencio. Hasta que salió Ray de la casa.
"Terminarás muriendo si sigues fumando idiota" le quito el pequeño cigarro que quedaba y lo apago. "Mira esas ojeras y cuerpo esquelético que te cargas, pareces marihuano"
Trate de no reírme porque Ray se veía exactamente como él.
"Ya, tan temprano y peleando" hablo James saliendo de la casa, al mirarme se asombró. "Chica, ¿No tienes frío?" pregunto preocupado.
Se sacó la bufanda que traía en el cuello y me lo puso, rodeándolo sobre mi cara.
Negué divertida.
"No, en mi pueblo siempre nos bañamos con agua fría" mentí.
"No importa, aún eres una niña y tienes que cuidar tu salud."
"Es hora de irnos" interrumpió Dominic. Todos asintieron y comenzaron a subir al camión.
James quedo al final, esperando a que yo subiera. Subí al camión un poco nerviosa, y al ver lo lujoso que estaba por dentro, quedé impactada.
Me encontré con una familia de ricos.
No es que fuera pobre, pero había muy pocos lobos que tuvieran dinero.
"¿Te gusta? Yo mismo lo diseñé con ayuda de un diseñador de interiores, todo lo electrónico fue patrocinada por mi empresa" hablo Gilés, el coreano.
"Es lindo" alagué observando todo el lugar.
"Ups, se me olvido comentarte que no solo conociste a 5 personas comunes y corrientes" hablo Ray sentándose en uno de los asientos. Dominic había comenzado a manejar en dirección a la ciudad. "Si no que te encontraste con las 5 personas más sobresalientes del mundo" sonrió muy arrogante.
Trate de no reírme, pero continúo hablando informándome de sus situaciones.
"Dominic, es hijo de un mafioso y el más peligroso de todos. Balto es el actor mejor pagado y reconocido internacionalmente. Gilés, como bien escuchaste, es CEO de unas de las 5 empresas de tecnología más famosas del mundo. James es el abogado del inframundo. El mejor abogado que encontraras en toda la ciudad y su despacho es reconocido internacionalmente. Y yo" hizo una pausa y tomo aire" Yo soy el mejor diseñador de modas, reconocido por todo el mundo. Muchos artistas hacen fila y pagan millones por uno de mis diseños. Estos cinco los obtienen gratis."
Sonrió muy satisfecho y yo quede impresionada. Cuán grande era mi suerte.
Conocí a gente muy poderosa en el mundo humano.
"Y... ¿Qué harás cuando llegues a la ciudad? ¿Tienes un lugar en donde quedarte?" pregunto James.
"La verdad, voy con los ojos cerrados, no tengo ningún conocido a la ciudad, y no puedo llamar a mi padre a que me instale. El Alfa, digo el líder de la tribu prohibió cualquier tipo de comunicación" busque en mi mochila y saque un celular de los antiguos "en el momento que suene este celular, me permitirán regresar a casa"
Los cuatro me miraron con lástima y tristeza.
"Si gustas, puedes quedarte en mi casa. Mi casa es muy grande y vivo solo junto con los sirvientes. Así que no será ningún inconveniente" hablo el que creía que era el más desinteresado de mis asuntos.
"Dominic, tú..." hablo Balto.
"No creo que piense que me aprovecharé de ti. No estoy interesado en niñas. Solo opino que lo que hizo tu tribu no fue lo correcto. Dejar a una joven de 15 años sola. Eso está mal."
Sonreí apenada.
"Si supieras lo que realmente me iba a hacer estarías muy molesto" Dije. Ellos me miraron intrigados. "Estuvieron a punto de matarme"
"¡Pero qué rayos! Esos malditos sí que están mal" exclamo molesto Gilés.
"Lo decidí, desde hoy te protegeré, si necesitas alguna ayuda de mi parte. No dudes en decirme" Comento Ray. Se acercó a mí y tomo mis manos, dándome fuerzas.
Se miraron entre ellos y asintieron.
"Mejor dicho, te protegeremos. A partir de ahora no estarás sola." James habló por todos.
"Ya está decidido, vivirás con Dominic, Ray se encargará de tu guardarropa, Giles de la escuela en la que entraras y yo seré tu tutor." Demando James.
"¿Y yo que haré?" pregunto triste Balto.
"Yo qué sé, más adelante encontraremos algo en lo que la puedas ayudar."
Él asintió, no muy convencido.
Todos estaban hablando muy animadamente sobre mi futuro. Me quede en silencio, tratando de procesar las acciones de estas personas. Y lágrimas comenzaron a caer de mis ojos, lágrimas que contuve desde hace como cuatro días y que no me permití regar.
"Gracias" llore "Son unos ángeles"
Y seguí llorando por más de 1 hora, hasta que por fin me calme.
"Si van a ayudarme, entonces les tengo que decir algo muy importante" los cinco me observaron muy atentamente. "Dominic, ¿Te puedes detener un momento? Por favor.
Si quiero tener una buena relación con estos chicos, primero les tengo que contar toda la verdad.
Dominic se orilló y estaciono a la orilla de la carretera, se levantó de su asiento y se sentó cerca de nosotros.
"Lo que les voy a contar, debe de quedar entre nosotros" pedí "Si no, me obligaran a hacer algo que no quiero"
"¿Qué sucede niña?" pregunto Ray.
"Soy una mujer lobo" solté, sin darle vueltas al asunto "El pueblo en donde me expulsaron era una manada de lobos"
"Si claro" comento a la ligera Gilés, sin creerme "¿Qué es lo que pasa?"
"Solo, no se asusten" cerré mis ojos y estos cambiaron a un color amarillo y crecieron un poco mis garras.
Ellos me miraron asombrados y asustados.
"¿Qué cojones?" hablo James.
"Soy una mujer lobo, aún no puedo transformarme en lobo porque soy una cachorra, pero a determinada edad nosotros tenemos nuestra transformación" trate de explicar tranquilamente.
"Wow, pero que hermosa tonalidad de ojos" comento Ray muy emocionado "Pero, ¿Cómo es esto? ¿Tenemos que preocuparnos?"
Comencé a reírme levemente.
"Pensé que estarían asustados" hable "Por lo regular siempre se asustan"
"Hemos visto muchas cosas, niña" comento Dominic "O, mejor dicho cachorra"
"¿Es como crepúsculo?" preguntó Balto. "Adicioné para esa película, pero al final se decidieron por Pattinson, soy demasiado guapo para ser un vampiro".
"Me encanta esa película" susurro Gilés.
"Regresando a casa hay que hacer un maratón" susurro ahora Ray.
"Más o menos, nos transformamos en lobos y tenemos un mate como en la película. Aunque hay muchos detalles que no comentan"
"¿Cómo cuáles?" Pregunto interesado James.
"Los sentimientos no nos dominan ni nos hacen perder el control, además nosotros los lobos nos dividimos en clases sociales, El Emperador Alfa está en la cima de todos, posterior a él están los Reyes Alfas y de ahí los Alfas de manadas aledañas, que son los duques o condes."
"Impresionante, un mundo completamente diferente"
Asentí despreocupada.
"¿Podemos hacer una lucha de brazo?" pregunto Dominic
"Claro" acepté.
Nos acercamos a una mesa, uno frente al otro y pusimos nuestros brazos, ya en posición comenzamos la pelea.
Sin ningún esfuerzo le gané.
"Sí, es mucho más fuerte que nosotros" hablo cansado Dominic.
Continuamos platicando hasta que quedaron todas sus dudas resueltas y volvimos a retomar el camino.
Estábamos comenzando a entrar a la ciudad, ya se podían ver desde lejos las grandes edificaciones.
Esta era mi primera vez en la ciudad de los humanos.
Todo era novedoso para mí.
Los chicos me vieron muy feliz, y animadamente.
Entramos a la ciudad y las calles estaban muy animadas. Había muchas personas. Demasiadas a mi parecer, tanto que termine mareada.
Pasamos todo el centro y comenzamos a llegar a una parte alejada de la ciudad.
"La ventaja que tiene la casa de Dominic, es que su patio conecta con una parte del bosque, así que si te transformas en loba no habrá ningún problema" Comento Gilés.
Asentí muy feliz.
Nos detuvimos frente a unas rejas y estas se abrieron automáticamente. Dos señores con armas se detuvieron a saludar el autobús.
Entramos sobre una cochera subterránea y en esta ya se encontraban 5 mucamas junto con un señor mayor esperando en la entrada.
Poco a poco comenzamos a bajar del autobús, hasta que yo fui la última en bajar.
"Emilio, ella es Sierra. Vivirá aquí a partir de hoy" El señor mayor de edad miro asombrado a Dominic y asintió acatando sus órdenes.
Todos comenzaron a caminar hacia unas escaleras, estás al subir daban a un muro chillón, y del lado izquierdo se encontraba un living muy espacioso y con varios muebles.
Frente a este daba una vista al extenso bosque.
Miro todo encantada.
"Joven amo, ¿Qué le digo al señor?" preguntó el tal Emilio.
Dominic junto a los demás se sentaron en los muebles blancos acomodándose para poder descansar un rato.
"La verdad, que la niña vivirá con nosotros. Y si hay algún problema, yo me haré cargo" contesto de lo más cortante.
Me senté junto a Ray, ya que él era el más animado del grupo y no era difícil hablar con él.
"Terminando de comer iremos al centro comercial, a comprar algunas prendas indispensables para pasar la semana" miré con un poco de pena y asentí.
"También comenzarás las clases a partir de mañana. Por tus cosas no te preocupes, yo me haré cargo de todo" hablo ahora Gilés.
Todo estaba sucediendo muy rápido. Ya otra vez será lunes.
Asentí animada, hasta que ellos me miraron preocupados, en ese momento me comenzó a sangrar la nariz.
"Mierda, una toalla" hablo James levantándose y acercándose a mí.
Una sirvienta se acercó con una toalla y yo me tapé la nariz, aventando la cabeza hacia atrás, para que se detuviera el sangrado.
"¿Alguna enfermedad de la que tendríamos que saber?" pregunto Balto preocupado.
Negué.
"He tenido estos sangrados desde que respire vinagre por accidente. Perdí la mayoría de mi sentido del olfato, pero aún puedo sentir algunos olores"
Esto alarmo a los cuatro.