Como Javier estaba al pendiente de Adelaida, Vittorio se encargó de conseguir las habitaciones en el hotel al que llegaron y obviamente solo reservó dos suites, cuando le entregó la llave a Javier le dijo: –Estamos en el mismo piso, nuestras habitaciones están una frente a la otra, así que cualquier apuro no dudes en llamarnos, ahora voy con Adela a un centro comercial cercano que vimos cuando veníamos para acá. Adelaida y Javier se miraron en silencio, hasta que quedaron solos y Adelaida comentó: –¿Son ideas mías o tenemos la misma habitación? –No son ideas tuyas, tranquila lo resolveremos, ahora vamos, necesitas recostarte. –¡Qué vergüenza! Les pido perdón a todos, no sé por qué hoy no resistí el ayuno. –Bebiste anoche, no comiste hoy y en la construcción la temperatura estaba como

