El ruido del lugar y las voces de la gente me parecían lejanas. Algo en mi interior seguía buscando respuestas, aunque sabía que no las encontraría en ese momento. Fue entonces cuando vi a Trixie, acompañada por Moisés y la mujer que había estado con ella antes. Una pequeña sonrisa se asomó en mi rostro al ver cómo Trixie saltaba alegremente, tomada de la mano de la mujer, mientras jugaba con las rayas del suelo. La imagen de Trixie, tan feliz y despreocupada, me dio una extraña sensación de consuelo. Si ella podía encontrar felicidad en medio de todo, quizás yo también podría encontrar mi camino de regreso a la paz. —Esa es una niña muy linda —comentó Simon, embobado, mientras su mirada seguía a Trixie, que saltaba y jugaba con la mujer que la acompañaba. Sonreí levemente y asentí, aunq

