El señor Smith me miró con expectación. Esperaba mi respuesta. Yo estaba indeciso. No sabía qué hacer.
Por un lado, la oferta de la Sociedad era tentadora. Me ofrecían la posibilidad de formar parte de una organización poderosa y benevolente, que buscaba el bien de la humanidad. Me ofrecían la oportunidad de acceder a conocimientos y tecnologías increíbles, que me permitirían hacer cosas extraordinarias. Me ofrecían la aventura de una vida.
Por otro lado, la oferta de la Sociedad era aterradora. Me pedían que renunciara a todo lo que había sido hasta ahora, a todo lo que me importaba y me definía. Me pedían que abandonara mi trabajo, mi familia, mis amigos, mis recuerdos. Me pedían que me convirtiera en otra persona, en un agente al servicio de una causa desconocida.
¿Qué debía hacer? ¿Aceptar o rechazar la oferta de la Sociedad?
Pensé en mi vida actual. Era una vida normal, sin grandes sobresaltos ni emociones. Era una vida cómoda, pero también aburrida y rutinaria. Era una vida que no me llenaba ni me satisfacía.
Pensé en mi trabajo como periodista de investigación. Era un trabajo que me gustaba, pero también me frustraba. Era un trabajo que me permitía descubrir la verdad, pero también me enfrentaba a la mentira y a la corrupción. Era un trabajo que me ponía en riesgo, pero también me daba sentido.
Pensé en mi familia y en mis amigos. Eran las personas que más quería en el mundo, las que me apoyaban y me hacían feliz. Eran las personas que me conocían y me aceptaban como era, las que compartían mis sueños y mis ideales. Eran las personas a las que no quería perder.
¿Qué debía hacer? ¿Aceptar o rechazar la oferta de la Sociedad?
Miré al señor Smith y le dije:
• Necesito tiempo para pensarlo.
• Lo siento, señor Daniel - dijo el señor Smith -. Pero no tenemos tiempo. Tiene que decidir ahora mismo.
• ¿Por qué? - pregunté yo.
• Porque estamos en peligro - dijo el señor Smith -. La Sociedad tiene enemigos. Enemigos poderosos y malvados. Enemigos que quieren destruirnos y destruir el mundo.
• ¿Qué enemigos? - pregunté yo.
• Los Illuminati - dijo el señor Smith -. Los Illuminati son una sociedad secreta que controla toda la jerarquía del mundo.