-El odio es un asunto del corazón ; el desprecio es asunto de la cabeza- Schopenhauer.
El aire parece ser espeso en éste autobús, el roce con el cuerpo de varias personas me asfixia de manera mortal. Lo bueno es que falta poco para bajarme de esta cosa rodante al cual le llaman autobús,mis gafas hasta se empañan de lo sofocado que es este lugar.
— por acá—grito, pero no se recibe respuesta de nadie. Alcanzar el pequeño botón para anunciar la parada se me hace imposible— señor, oiga que le estoy hablando, por acá.
Una señora hace pasar la voz hasta el conductor,este se detiene y nos hace mover como si estuviéramos en una lata de sardinas, recibí una pequeña sonrisa de aquella señora mientras me encamino a la puerta,abriéndome paso entre la gente.
—disculpa—una mirada cegadora me petrifica.
—Qué quieres.
—¿puedo salir?—estoy seguro que le he visto en alguna parte—me bajaré.
Hace una ademán de mala gana y se mueve un poco dándome espacio y dejándome bajar, coloco un pie en el pavimento casi agradecido,no he estado por estos lugares pero debe ser fácil llegar, pues ya estoy en su manzana.
Camino a paso lento, observando por todos lados esas casas grandes,pero eso no importa, tengo que encontrar la casa con el número #613.
—608— sigo caminando por la solitaria acera,metiendo mis manos en mi abrigo café—612.
Doy unos pasos adelante.
¿613? Trago saliva instantáneamente al ver esa casa con buena pinta,pero más asusta el saber que se encuentre el acosador en su interior y el plan que tengo que llevar para saber a cual boliche irá mañana, no quiero entrometerme en esto, pero creo que ya lo hice.
Un gran muro de piedra lisa separa la casa de la calle, ahí está el timbre y a su lado una cajita que no sé que sea,antes de tocarlo me cercioro que es la misma dirección de la hoja que tengo en mano,la cual aprieto fuertemente. Trago saliva mientras poso un dedo en el pequeño botón, sé que sino lo hago adentro de la casa pasará algo malo,esto me asusta.
Una, dos hasta ocho veces seguidas toco el timbre.
— Qué mierda estás haciendo closetero— la pequeña cajita al lado habla— ¿piensas dañarme el timbre?
¿Cómo sabe que soy yo?
—ehh— subo mis anteojos sin saber que decir— ¿está Cameron?
Tonto, esa es su voz.
La puerta se abre automáticamente sin recibir respuesta alguna,dejando ver un jardín con apenas dos pinos en sus extremos y demasiado césped, mucho césped que está muy cuidado. A pesar de escuchar su orden no me atrevo a entrar.
La cajita parlante suena de nuevo.
— ¿Quieres que te traiga de la mano o qué mierda? ¡Entra!—su voz furiosa se deja notar, ¿será que siempre mantiene de tan mal humor?
Doy tres pasos al frente entrando en su propiedad,la de sus padres debe ser,intento cerrar la puerta con mis manos, pero ésta no cede ni un poquito,hasta que hace un ruido y se cierra automáticamente por completo.
La puerta de su casa se abre dejando ver al lado de la puerta a Cameron, ese rostro pálido da miedo sinceramente y esa camisa negra deja notar más su palidez.
—no tengo todo el día—tras terminar de hablar tensa sus labios y deja ver el interior de su casa mientras desaparece.
Camino hasta aquél lugar temeroso,dando pasos lentos pero seguros hasta la puerta blanca,una voz femenina revela que aquél hombre no está sólo,pero suena muy autoritaria para ser de cualquier mojigata de las que se rodea, estoy seguro que no es de ninguna de esas tipas con las que se habrá acostado este muchacho.
—¡Cameron!—suelta un grito espeluznante— cuantas veces tengo que decir que no dejes tu ropa interior en la ducha— ¡siempre con tus cochinadas!
Dios, ¿qué está pasando? , me da una risa interna que obviamente no me atrevo a mostrar, él sólo suelta una mirada brusca hacia mi para después blanquear sus ojos.
—Quédate ahí y no te muevas Closetero—habla de mala gana para después desaparecer por las escaleras rumbo al segundo piso.
Pero mira ese sofá Dios y esa T.V, sin duda alguna en mi habitación no me dejaría mover ni un poco
—estos muchachos de hoy en día —se escucha una sátira precedidos por el ruido de unos pasos que bajan por la escalera.Me quedo como estatua al ver como esa señora de no más de cuarenta años va descendiendo lentamente,dejando notar su elegante forma de vestir, caminar y de hacer presencia. Se lleva una sorpresa al verme y lo puedo ver en su rostro.
— tu-tu—titubea con cara de espanto al verme— eres el...
¿Yo soy yo? ¿Qué está pasando? ¿Y por qué ella me mira como si fuera visto al mismísimo demonio?
—¡Sólo es un compañero!—la voz gruesa de Cameron se escucha en la lejanía y la cara de aquella señora cambia rotundamente—no te dije que vendría, no creí que fueran a encontrarse. Además, ¿ya no te ibas?
Sus tacones siguen descendiendo por la escalera hasta tocar suelo firme.
—y tú, ¿ por qué no tomas asiento?—revisa su cartera apresuradamente y me observa de manera reiterada. Miro esos ojos azules,que están opacos y sin vida como los de Cameron,pero al menos no refleja ni una pizca de odio.
— Sólo espero a Cameron —suelto una sonrisa tímida que ella responde con otra más cálida o eso intenta.
— ¿Saldrán? Les dejaré dinero por si quieren pedir algo o salir a algún lugar— me guiña el ojo y abre su boca,sigue revisando en su cartera y sigue guiñándome su ojo — ese chico sólo sabe gastar y gastar.
Un sonido por las escaleras deja ver esa camisa negra de nuevo, el rostro macabro de aquél tío,y en su mano derecha algo que sin duda es su ropa interior,algo me dice que ha estado escuchando el chismoso este.
— No iremos a ninguna parte—Cameron suelta su balazo en forma de palabras—sube Murphy, estudiaremos en mi habitación.
La mano de aquella señora se detiene y parece analizar las palabras de Cameron, ¿será que escuchó bien? ¿Un tipo como él con la palabra "estudiar" en su diccionario? Será bruto.
— ¿Qué esperas?—tensa su mandíbula mientras me observa desde las escaleras.
— Ya quedaste advertido Cameron— la mujer al frente mío lo mira directamente y lo señala con su dedo índice—deja de hablar de forma tan callejera e imprudente, o ya verás que pasará.
Sí, es su mamá,sin duda alguna.
— ¿Lo que toca no?— ella agarra su cartera con fuerza y la cierra, me mira con una sonrisa de vergüenza, se acerca para dar un beso de mejilla y susurrar con sus labios pintados de rojo —no le hagas caso,sólo tiene problemas.
Me guiña un ojo mientras se aleja.
—Gusto en conocerte — abre sus ojos para que de una respuesta— soy Amanda, Amanda Mountain.
¿Acabo de escuchar bien? Amanda Mountain? Vamos, Cameron... cómo es posible que estés en esa preparatoria del asco cuando fácilmente puedes irte a estudiar muy lejos de acá. Amanda Mountain, una de las mejores en el mundo de la medicina en esta ciudad, una de las mejores del país.
—Soy Ángel, Ángel Murphy.
—¿Ángel? Mi hijo tuviera ése nombre tan precioso—me toma de la mano— de pronto así no tuviera ese mal-genio con el que vive—da otra pequeña sonrisa tras su sátira y lo mira a él.
Da una sonrisa coqueta que no entiendo,pero que respondo de igual forma,le lanza un beso a Cameron el cual no responde y se queda viéndole como si esta fuera alguien poco apreciable. Sale por la puerta sonriente y desaparece.
Sigo caminando queriendo subir las escaleras.
—¿para dónde crees que vienes?—este tipo escupe sus palabras de forma brusca—¿en serio creías que te dejaré pasar a mi habitación ? ¿Un mariquita como tú?
Agarra con fuerza su Bóxer Azul que tenía en mano y me lo lanza, golpeándome en la cara con esa porquería.
Suelta una carcajada aterradora.
—lánzalo de nuevo—su rostro se torna serio,parece no haber reído hace unos segundos.
Analizo lo que acaba de decir y me rehúso, simplemente dejo mi mochila a un lado y me acerco a la puerta de salida,dejando su ropa interior en el suelo y mis intención de marcharme demasiado clara.
—Tú de aquí no te mueves—mira la palma de su mano— ¿tanto tiempo y aún no aprendes cierto? Está muy temprano para desobedecer Ángel.
Blanqueo mis ojos, y camino para lanzar esa porquería con una parte de mi abrigo, el cual este recibe sin problema alguno.
—aún no estoy satisfecho—vuelve a tirarme su Bóxer— guárdalo en tu mochila,rápido.
No hago caso omiso a su petición y abro mi mochila para dejar aquella prenda en el interior, colocándole separado de todas mis pertenencias, y aprovecho para sacar mis apuntes de inglés.
Espera...
—¡Necesito mi celular!—le hablo directamente al acordarme— o verás si repruebas de nuevo.
—¿esa porquería?—suelta una sonrisa— puedo pagar por mis trabajos, pero no se me pega la maldita gana, tú al parecer todo lo haces gratis ¿Por qué desaprovechar?— sube sus dos hombros de forma odiosa.
Maldito, ya verás.
—no te lo pagará —la voz de Cameron a mis espaldas me lo confirman,pero... él está al frente mío.
Giro repentinamente a ver de dónde viene aquel sonido,pero no encuentro a nadie,como es de esperarse, siento impotencia al no poder hacer algo.
— ¿Puedes apurarte?— suelto un bufido— tengo cosas más importantes que hacer.
como averiguar a que boliche irás mañana, por ejemplo.
No le da importancia a lo que digo y vuelve a subir por las escaleras,desapareciendo de mi vista, algo que me coloca furioso ya que simplemente escucha lo que él quiere escuchar. En su corta ausencia observo parte de esta sala de estar, mirando ese sofá que ha de costar más que mi cama y la alfombra sobre la que estoy parado, quiero sentarme. Dos minutos,cinco minutos y aún no aparece nadie,empiezo a sentir el aire estresante que me abruma,pues no quiero estar en este lugar mucho tiempo, no da mucha confianza.
— ¿Ruleta rusa?— se escucha una voz en la lejanía que vuelve a aparecer— ¿Te parece bonita? ¡es de mi padre!
Un frío recorre mi espalda de forma espeluznantes, los dedos de mis manos están temblando al verlo con eso en mano, mi estómago quiere salirse.
— ¿qu-qué haces?
— ¿Tú te querías divertir cierto?— que mierda estás diciendo Camero,vine a estudiar— ¿Tú no viniste solo a estudiar o si? ambos sabemos que no vienes por eso.
Trago saliva mientras desciende de forma lenta por las escaleras, camina con una sonrisa fría hasta mí, me obliga a retroceder dando largos pasos,observo con miedo a su rostro ¿No tiene ninguna cicatriz en su ceja? pero la he visto antes ésta mañana...
— Aquí tenemos sólo una bala— me muestra la palma de su mano y efectivamente, es lo que dice— es de una tres ochenta,es hermosa—suelta una sonrisa y hurga en el bolsillo trasero de su pantalón— ¡Abre la boca, te va a gustar!
Me niego mientras mis ojos se colocan llorosos, estos pueden ser mis últimos minutos, no confío de que este psicópata tenga otra bala en ese cañón y me vuele la cabeza en mil pedazos.
— ¿Me estás retando?— sus ojos azules se abren por completo,dejando ver odio en cada uno de los mismos — ¡que abras la maldita boca Murphy! — con aire sollozo cumplo su orden,este sonríe más y en menos de medio pestañeo ya tenía esa pistola en mi paladar.
— ¿Se siente bien no?— con su otra mano coloca la fría bala frente a mis ojos— mariquita.
********************************
No es por nada Pero ya me dio miedito (T_T)
Pequeño ángel 7u7