Después de aquella visita de mi madre permanecí encerrada en mi habitación, pero solo pudieron ser un par de horas antes de que Madame Josephine se presentara en mi puerta cargando mil cosas que serían para empezar mis clases. —La taza se toma así— dijo, solo podía escuchar su voz pero realmente no estaba prestando atención, mis pensamiento eran más importantes. — ¡Juliet!— grito levemente llamando mi atención. — ¿Así?— dije derramando un poco de té en el proceso. No era mi culpa que la taza se ladeara entre mis dedos. —Debí impedir a toda costa que te eligieran...— llevo una mano al puente de su nariz. —Si le sirve de consuelo, hubiera apoyado esa idea— dije limpiando la mancha de té. Ya no quería recibir otro regaño por tener una pequeña mancha de líquido sobre mi vestido —Tardare añ

