La cena de esa noche fue bastante reveladora. Julius y yo estábamos sentados alrededor de nuestra gran mesa de comedor junto con sus padres, su tía Alexa, mi papá, Alina y Damian, Penny y Tony, y Xavier y Ada. Julius era la viva imagen de su padre. La misma cabellera espesa y castaña, los mismos ojos verde océano y la misma expresión ardiente; una copia exacta. "Me alegro mucho de que hayas encontrado mi diario. Creo que vale la pena explicar la historia completa", comenzó Valentina, la madre de Julius. Solo necesitábamos salir de casa. Todo iba genial. Alina nunca fue una bebé tranquila, pero después de comer siempre estaba un poco más tranquila. —Entonces no ha cambiado mucho —murmuró Xavier, provocando la risa de toda la mesa. Aprovechamos esa oportunidad para visitar a Vi y a su p

