Punto de vista en tercera persona El aire estaba impregnado de cierta quietud. Casi se podía oír el contacto de la nieve con el suelo. Las masas que se habían reunido para presentar sus respetos tenían todas la misma expresión solemne y desconsolada. La mirada en el rostro de Julius fue en parte la razón de esto. Para la mayoría él era su Rey; para algunos era su Alfa; y tener que verlo pasar por una tragedia tan terrible fue dolorosamente devastador. Él no lloraría delante de su pueblo; eso era algo que jamás se permitiría hacer. Sólo los familiares y amigos cercanos del Rey Alfa pudieron estar a menos de 10 metros del servicio. Julius permaneció solo, en una posición que casi lo aisló de sus seres queridos. Observó con expresión vacía cómo bajaban el ataúd a la tumba. El servici

