"¡No, no quiero!" me quejé. "Sí, estoy de acuerdo con Estrella, ¡no va a pasar!", intervino Penny. Julius, Tony, Xavier y Alina estaban tratando de convencer a Penélope y a mí de que necesitábamos ver a nuestro padre, que estaba en ese momento en la oficina de Julius en la casa de la manada. —Vamos, no se porten mal. Necesitan hacer esto. Necesitan cerrar el tema. Y también necesitan saber si van a experimentar otros síntomas —los reprendió Alina. —Sí, pero aún necesito tiempo para procesarlo todo. ¿Qué te parece si nos damos un tiempo la semana que viene? —regateé. —Ha pasado una semana, Estrella. Y además, ya está aquí, no podemos mandarlo a la mierda —replicó Alina. —Está bien, pero después me llevarás a tomar un helado —resopló Penny. Suspiré sabiendo que todos estaban bien. Er

