Me quedé mirando fijamente por la ventana, mientras mi estómago se revolvía incómodamente, como me había pasado toda la mañana. No fue porque Ella, una humana, se uniera a la manada. Ni porque estuviera a un mes de dar a luz. Ni siquiera porque tanto el médico de palacio como el Dr. Parker obtuvieran ecografías borrosas debido a un "campo de fuerza" energético alrededor de mi bebé. Fue algo más. No tenía idea de qué era, pero cada fibra de mi ser estaba inquieta. —¿Verdad, Estrella? —gritó Alina, desviando mi atención de la ventana por un momento. Sí. Tiene razón, Ella. La manada te adorará. No han sido muy amables con los humanos antes, pero la manada ha avanzado mucho en términos de aceptación. Además, ¿qué más se puede pedir de ti? Eres inteligente, increíblemente graciosa y casi c

