"Necesito un gángster que me quiera más que todos los demás." La música resonaba por los altavoces mientras movía mi cuerpo al ritmo. "Perdonarme siempre, acompañarme o morir conmigo, eso es lo que hacen los gánsteres". Liberé cada vez más mis emociones reprimidas, a cada paso que daba, liberando mi cuerpo de todas las cosas negativas que había estado sintiendo. Ya no estaba en el estudio de baile. Estaba en un lugar muy, muy lejano y solo podía oír la música. "Me tienes enganchado a la sensación, Me tienes colgando del techo, Me elevó tanto que apenas respiro, Así que no me dejes, no me dejes, no me dejes, no me dejes ir." No había una rutina planificada ni pasos fijos. Era solo yo, sintiendo la música y haciendo lo que me parecía correcto. La música terminó y salí de mi trance.

