Ya en casa del jefazo, voy directamente hacia su habitación ya en ella me despojo de mi ropa y voy directo a la ducha ya no aguantava, digamos que no soy tan fan del dulce ni el chocolate haci que al caerme de ese sabor en el cabello no favorecia en nada la situación y si esperaba un minuto me daria una migraña que no podria soportarlo y tengo suficiente con las que me dan en la oficina, agarro el shampo del jefe y ni me interesa si baja mi sueldo por eso.
Al terminar voy directo a la ropa que me puse antes de llegar al departamento ya una vez lista bojo las gradas y me encuentro una escena muy graciosa, el jefazo, ese hombre con cara de hielo que no tiene ningun sentimiento, estaba dormido y sus sobrinos estaban trensando su cabello, decido unirme a ellos y cuando terminamos con muestro trabajo decidimos escapar a la cocina con la mamá de el, ella al vernos se da cuenta que hicimos algo y lo confirma con el grito que solto el jefazo, los niños y yo decidimos no salir de la cocina, a lo cual la madre del jefazo decide salir y escuchamos una gran carcajada, lo que nos anima a salir de nuestro escondite, al entrar a la sala veo como es jefazo nos mira de inmediato a los tres, su mira refleja enojo puro, pero mientras más tratamos de no reir es más dificil hasta que no aguantamos más y decidimos reir, era tanto lo que reimos que me estaba empesando a doler el estomago y unas cuantas lagramas correr por mi rostro.