Primera muerte

2025 Words
Al día siguiente se despertaron aceptando la nueva normalidad que les correspondía, a saber, cuidarse día a día de sus enemigos. Antonio no tenía mucho que ver en sí con lo que había pasado en la oficina de medicina forense, pero por el solo hecho de defenderla tendría que asumir las consecuencias. Se despidieron de la casita en el campo dejando los más bellos recuerdos allí, Jimena no se quería ir, sentía que ese era el lugar más seguro para todos, nada podría igualar la paz que podían sentir solo estando ahí. De camino a la casa en Ciudad de México, le preguntaba a Antonio si ella podía aprender a disparar, no quería sentirse inútil o depender de otro cuando de defender su vida se trataba. Ante esta cuestión Antonio respondió afirmativamente, incluso le parecía una buena idea, tanto como para ella como para Carla. Solo esperaba que ambas se cayeran bien para no tener que elegir entre alguna de las dos. No sabía a ciencia cierta hasta qué punto Carla se sentía involucrada con él, el hecho de ver otra mujer en casa podía hacer que sintiera que ya no era necesaria, pero ambas podrían darles mayor fuerza a sus ideales de justicia. Cuando llegaron a casa se encontraron con algo inimaginable, allí estaba Carla llorando en la sala, en medio del llanto Antonio encontró la oportunidad de presentarle a la que sería su nueva compañera de cuarto. La cara que puso lo dijo todo, jamás se esperó eso, pensaba de alguna manera que ella era la única mujer en la vida de Antonio, hasta donde él le había confesado casi no acostumbraba estar con muchas mujeres, así que estaba convencida de que tenía un papel muy importante en su vida. Jimena se percató de la incomodidad que le generó, lo que la hizo sospechar que entre ellos había o hubo algo más, no obstante, no hizo reclamos en ese momento, solo quería saber qué le ocurría a la mujer, cuál era el motivo de su llanto. Carla se sentía culpable porque había hecho algo muy malo, mató al preso que Antonio tenía en el sótano. Les contó que fue a darle la comida y se percató de que estaba muy débil, así que quiso intentar hablar con él para ver si cambiaba de opinión. Su intención era que reflexionara acerca de todas las cosas malas que había hecho, pero a pesar de que estaba tan herido y débil no quiso hacerlo, parecía que tenía toda su vida direccionada hacia esos ideales y no tenía ganas de hacer algo diferente. Eso hizo que la guardiana se llenará de cólera, al menos el estadounidense se arrepintió así haya sido para luego traicionarlos, pero él no, se seguía sintiendo orgulloso de todo lo que había hecho, de las personas que había lastimado. Incluso se reía de todas las cosas que ella le decía, como si pensara que haciendo eso lo iba a soltar por mera rabia, pero, al contrario, empezó a golpearlo tan fuerte que terminó por matarlo. Pudo ver en su rostro sus últimos suspiros de vida, le decía que el hecho de hacer justicia por otros no la hacía mejor persona, ella no podía disponer de la vida de los demás como si se tratara de algún Dios, todos tenían en el más allá alguien que los iba a juzgar y evidentemente ella no tenía esas características. Eso le dio más rabia a Carla, sentía que la estaba rebajando a un ser que no tenía la capacidad de hacer nada provechoso, además no creía en la religión, así que continuaba golpeándolo, solo veía su sangre correr por sus manos, su vida había terminado. Luego de eso, se fue a dar un baño, quería limpiarse aparentemente las culpas, pero no lo logró. ¿Y si ese hombre tenía razón? ¿Quién se estaba creyendo ella para matar a las personas que no actuaban como a ella le gustaba? A fin de cuentas, la idea de bien era relativa a las acciones de los hombres, así que no podían pensar que lo que ellos creían que estaba bien lo era para todos. Por eso quería replantearle a Antonio su postura sobre la manera en que estaban haciendo justicia, de alguna manera sentía que se estaban equivocando. En el sótano estaba listo el cadáver para que alguien lo sacara, ella no tuvo la fuerza suficiente para hacerlo. Antonio se acercó a Carla, la abrazó para que se calmara un poco, le dijo que todo estaría bien, no tendría problema en enterrar el cuerpo él mismo, luego hablarían de lo que significaba la postura de justicia que pretendía defender. En compañía de Jimena se dirigió Antonio al sótano para revisar el cuerpo, lo pusieron en una mesita grande que había y Jimena le hizo lo necesario para que estuviera listo para ser enterrado. Esa sería su misión a partir de ahora, puesto que no estaba bien enterrar los cuerpos sin antes hacerles el debido proceso con formol, de esa manera se evitarían problemas futuros. A ella le daba lástima ver cómo había terminado aquel muchacho, era muy joven, tenía toda una vida por delante, aún podía estudiar y hacer algo para cambiar su visión de mundo. Carla le había arrebatado esa posibilidad, ella creía que era posible cambiar por medio de la reflexión, quería intentar cambiar el pensamiento de Antonio, podían hacer justicia de otra manera, intentando que las autoridades hicieran bien su trabajo o que al menos se cerciorarán de que no los dejaron libres a los 3 días, como pasaba en muchas ocasiones, debido a que las víctimas no ponen las respectivas denuncias por miedo a que les pase algo malo. Por el momento parecía ser evidente que Antonio no tenía ganas de cambiar, de hecho, estaba intentando hacer más fuerte su grupo de justicieros. Cuando estaba listo el cuerpo entre los tres lo cargaron hasta el jardín, Antonio empezó a cavar y Jimena le ayudaba por los lados, Carla se veía realmente afectada, no quería hacer nada con respecto al joven. Luego de tener el hueco lo metieron allí sin un ataúd correspondiente, al menos Antonio no tenía animales que lo desenterraran. Mientras seguía echándole la tierra encima Antonio empezó a reflexionar sobre lo que pensaba de la justicia y de qué manera iban a actuar a partir de ahora que entendía que para ellas, por ser mujeres, y por ende, ser más sensibles, les afectaba las cosas que se mostraban bajo el velo de la muerte. Con una voz que sonaba muy segura de lo que estaba diciendo, pero que al mismo tiempo estaba cansada por todo lo que había cavado les dijo: Yo podría tener una vida perfecta, pero escogí no hacerlo. A ninguna de las dos les he contado a ciencia cierta a que me pude dedicar en mi vida, solo Carla lo sabe un poco. A pesar de que fui un agente de la DEA nunca tuve la necesidad de serlo, lo hice por convicción, porque quería justicia. Mis padres hicieron una gran fortuna que me compartieron, tengo muchísimas acciones y organizaciones que me permiten vivir una vida tranquila sin necesidad de esforzarme. Eso era lo que ellos querían para mí, se mataron toda su vida, su sueño era que su único hijo pudiera disfrutar la vida viajando, conociendo lugares, enamorándose, casándose, o teniendo hijos, en fin, los ideales que tienen todas las personas, pero en vez de eso quise intentar hacer algo diferente. Mi plan fue ayudar a la sociedad por medio de unas normas que tenemos, pero que no respetamos, por eso ingresé a la DEA. En este momento les voy a confesar algo que todos los días carcome mi alma. Yo tenía un gato llamado Gandalf, el cual fue asesinado por uno de los grandes jefes del narcotráfico. El tipo quería hacerme pagar porque accidentalmente maté a uno de sus hijos, a pesar de todo era inteligente, sabía que era la única forma de herirme porque intentar encontrar a mis padres es muy difícil, a estas alturas yo ni siquiera sé si se encuentran en el continente europeo o africano. Viajan casi todos los días, les gusta ir de un lado a otro, su plan es conocer la mayor parte del mundo antes de que fallezcan. Lo que hicieron fue matar a mi gato cuando yo lo tenía en mis brazos, me hicieron creer que lo había rescatado, pero no fue así. Quise que la DEA me ayudara a capturarlos, pero se rieron de mí porque se trataba de un animal, así que me decepcioné totalmente de la organización, por eso quise emprender mi propio camino. No me parecía justo que sólo actuaran cuando se los pedía al jefe o cuando creían que se trataba de realmente algo valioso inserto en los márgenes que consideran primordiales. Para mí era importante mi gato, de hecho, era mi único compañero, sentía que no necesitaba a nadie más. Para mis ratos sexuales tenía a Carla de vez en cuando y te lo confieso de una vez Jimena, tuvimos nuestros encuentros sexuales, pero por mera necesidad, no por amor. Jamás le he dicho a Carla te amo y no pienso hacerlo porque no lo siento, me parece más importante que seamos un equipo y hablemos siempre con la verdad. Con eso que acabo de decir, Carla, no quiero que te sientas mal, si lo piensas de otra forma ambos nos utilizamos, yo para satisfacer mis necesidades naturales en el orden del sexo y tú para tener dinero para sostener a tu familia. Ambos modos son respetables y espero que no guardes rencor por lo que acabo de decir porque realmente me interesa que seas parte de esto que estoy formando. Nunca te hablé de Jimena porque apenas la conocí ayer, en cuanto la vi supe que era algo especial y por eso está aquí. Dejando de lado este asunto continúo, mi intención es que los tres podamos hacer un gran equipo, yo me encargaré de evidenciar los casos que me parezcan injustos en la ciudad o simplemente lo que se me presente en la cotidianidad, ya que es muy constante que eso pase. La idea es traerlos aquí para hacerlos sufrir, Carla se puede encargar de eso, pero te pido que no llegues hasta el punto de matarlos si no es necesario. ¿Cuándo sería necesario? En el caso de que intenten escapar o te hagan daño personalmente, pero de resto no, la idea es que, así como el estadounidense, se arrepienta. Ya sé que me vas a decir que tenemos que tener en cuenta que se escapó, nos delató  y ahora tenemos que estar escondidos, pero no importa, de alguna manera sintió que también había que hacer justicia con nosotros por haberlo intentado con él. No quiero que ninguna de las dos se sienta mal por lo que estamos haciendo, créanme que es lo justo, yo hubiera querido que las cosas fueran diferentes, pero no todo puede ser como uno quiere, por eso es que creo en que el país necesita de personas como nosotros, dispuestas a efectuar un cambio. Ver el sufrimiento en los otros puede ser difícil, pero es peor que sigan por la vida haciendo lo que quieren sin que alguien se los impida realmente. Incluso creo que lo que acaba de pasar con este muchacho tiene que ver con su arrepentimiento. Sí provocó a Carla fue para que lo matara, al igual que el estadounidense ya quería morir, prefería eso que pasar el resto de su vida en manos de nosotros, sus verdugos. Te dejaste provocar y ese fue el resultado, lograste cumplir su deseo, lo ideal hubiera sido esperar a que realmente quisiera cambiar y luego de eso dejarlo ir. Lo importante es que con cada caso aprendemos a lidiar con los que vienen. Si alguna de las dos no se siente bien con lo que estamos haciendo está en su derecho de irse, en ambas confío y sé que harán un gran trabajo. En el caso de que elijan irse confío en que no me delataran, además también podría vengarme de ustedes si lo hacen.
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