Alex Este desespero se está apoderando de mí, no sé en dónde más buscar a mi diosa, por un momento llegué a pensar que la encontraría rápido, que iluso fui, pero aún así no me daré por vencido, eso nunca. —¡Disculpe señor!. —Alce mi mirada al escuchar a Flor, mi secretaria. —¿Y ahora qué quieres Flor? —dije, sé que últimamente no he estado de buen humor. —Señor, afuera está el señor Pablo, dice que es suegro y que urge verlo. —Fruncí el ceño, y dejé salir una mueca de desagrado. —¡Dígale que estoy en una reunión, que no lo puedo atender, o mejor dicho, dígale que me fui del país —dije, concentrado en los documentos. —¡Pero señor! —vociferó ella, con cara de asombro —¡Tu solo cumple con mis órdenes!, ¿O quiere perder su trabajo —dije. Me imagino que Pablo viene a lo mismo, por dine

