Alex Seguí buscando, solo que para mí mala suerte solo encontramos a tres hombres, los cuales no supieron dar razón alguna, lo que si es uno de los hombres de mi padre dijo que lo haría hablar… No comparto mucho esa idea, pero bueno es solo por encontrarla —¡Jefe!, aquí está la mujer —dijo uno de los hombres. La sangre empezó a subirme a la cabeza, al verla con una enorme sonrisa de satisfacción en su rostro, por lo visto lo disfruta más que nada en esta vida. —¡Eres una basura! —dije, mientras la abofeteaba, se que a una mujer no se le pega, eso lo sé a la perfección, pero Marie logra sacarme de mis casillas. —Si, eso y mucho más, ¿Pero sabes cariño?, !¡Me alegro mucho que nunca más vuelvas a ver a la insignificante de mi hermana! —exclamó. Llevé mis manos a la cabeza, en verdad iba

