Marie Estaba que me llevaba el mismísimo demonio, nadie me desprecia a mí, y menos por la insignificante de mi hermana. Lo peor es peor es que los dos hombres en que puse los ojos se atrevieron a despreciarme, bueno al menos me queda el consuelo que ella está sola, y que ninguno de los dos va a estar con ella, debo tratar de mantenerla lejos de Alex, el es el que verdaderamente me interesa, Morris que se vaya a la mierda. Un fuerte golpe en la puerta hizo que pegara un brinco, me giré al ver que está se abría. Abro mi boca al ver a mi padre tirado en el piso. —¡Papá!, ¿Qué te hicieron? —grité mientras corría hacia él, lo ayudé a caminar hasta el sofá, en verdad se ve bastante golpeado. Me llené de nervios, si, se que varias veces lo he visto golpeado por el maldito vicio del juego, pe

