Garganta profunda

920 Words
Si me hubieras dicho hace un año que estaría teniendo un apasionado beso con mi profesor de Derecho, quien, por cierto, es el hombre más guapo que he visto en mi vida, probablemente te habría dicho que estabas loco. Me baja el tanga n***o de encaje y desliza sus dedos por mi raja mientras sigue besándome el cuello. Desliza dos dedos dentro de mí y eso me hace gemir tan fuerte que ni siquiera sabía que podía hacerlo. Se ríe entre dientes y los mueve a un ritmo lento mientras su pulgar frota mi clít0ris en círculos. Siento cómo me brota el sudor en la frente a medida que se intensifica, con sus ojos fijos en mí justo cuando estoy a punto de correrme. —Mírame cuando te corras—, eso es todo lo que necesitaba oír antes de correrme sobre sus dedos. Se lame los dedos y echa la cabeza hacia atrás mientras gime. —Sabes deliciosa, nena. Me sonrojo y aparto la mirada, avergonzada de haberlo visto disfrutar mientras me tocaba. Me agarra suavemente la barbilla y me besa. —Estás preciosa cuando te sonrojas—. Me muerdo el labio inferior y llevo las manos a su cinturón, pero él las coloca sobre las mías. —No hace falta—, digo haciendo pucheros y mirándolo con inocencia. —Pero quiero hacerlo. Sigo adelante y los dos nos levantamos para quitarle los pantalones y luego los calzoncillos. Por mucho que lo quiera en mi boca, no puedo porque el asiento del coche no se reclina más y el asiento trasero está cubierto de juguetes de Thomas. Bajo la mirada hacia su p0lla y veo un mi3mbro grueso y largo. Envuelvo mis pequeñas manos alrededor de él y noto cómo se estremece. —J0der, nena, solo me has tocado y ya estoy listo para ti... ve despacio—, mi mano sube y baja por su longitud y le doy besos en los labios mientras lo hago. —Escúpelo, nena—, dice mientras me aparta el pelo de la cara. Me inclino y escupo sobre la punta mientras veo cómo mi saliva resbala hacia abajo. —Es lo más excitante que he visto—, sonrío mientras observo su rostro y sigo con mi trabajo. Acelero el ritmo al ver que echa la cabeza hacia atrás mientras respira con dificultad, tratando de recuperar el aliento. En cuanto se corre, sus ojos se clavan en los míos y me atrae hacia él en un beso dominante. —Eres increíble—, sonrío y vuelvo al otro asiento mientras él se limpia y me limpia los dedos antes de tirarlos a una papelera de su coche. —Vamos, te llevo a casa de tu padre. Cierro la puerta detrás de mí y la bloqueo. Cojo un vaso de agua con cubitos de hielo y me siento en el sofá. Son las 9:15 p. m., según el reloj de la tele. Abro Netflix y veo una serie. A los quince minutos, noto que alguien se sienta a mi lado. Lacey. —Sé que esto es raro, pero ¿te parece bien que intente conocer a tu profesor?—, me pregunta. —Chica, no le gustas... déjalo ya—, le digo. No puedo evitarlo, pero ella no deja el tema. —Mira... solo porque no tengas la edad suficiente para salir con él y porque seas su alumna y no puedas salir con él, no significa que puedas ponerte celosa conmigo—, me explica. Pongo en pausa mi serie y me giro hacia ella. —Créeme, no estoy celosa—, se burla y se mete en i********: con su portátil. —Voy a enviarle un mensaje por i********: para demostrar que está interesado en mí. —Vale, te reto—, le digo. Escribe su nombre y le envía un mensaje. Hola, soy Lacey. De hoy. Me preguntaba si te gustaría que nos conociéramos. Sé que tú y tu actual esposa se están divorciando, así que pensé que quizá podríamos al menos quedar alguna vez. No tienes que responder ahora mismo, pero envíame un mensaje y allí estaré. Envía el mensaje y cruza los brazos como si estuviera orgullosa de sí misma. Pongo los ojos en blanco y espero su respuesta. David: Lo siento, pero en realidad ya tengo a otra persona en mi vida. Me atraganto con el agua helada y ella me lanza una mirada fulminante. Al menos lo intenté. De hecho, estoy pensando en ir allí a estudiar estética, así que puede que me veas por allí. —¿Qué? ¿Así que vas a ir a mi universidad a estudiar estética?—. Ella asiente con la cabeza. —De hecho, me han admitido, empiezo el lunes—, explica. Apago la tele y me dirijo a mi habitación. Me ducho, me lavo los dientes y me visto antes de irme a la cama. David: Tu hermanastra me ha enviado un mensaje... ha sido muy interesante. Yo: Lo sé, yo estaba allí. Estoy orgullosa de ti por no haber sido demasiado duro. David: No la necesito, te tengo a ti, cariño. Yo: ...empieza el lunes. David: La verdad es que no me importa... Mira, cariño, tengo que irme. Thomas ha tenido una pesadilla. Dulces sueños. Yo: Ay, dale un gran abrazo de mi parte. Buenas noches... señor. No tardé mucho en quedarme dormida. Pero en el fondo tenía una pequeña pizca de inquietud con lo que pueda hacer la loca de Lacey.
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