Consecuencias

1033 Words
Años después Unas suaves manos movían el cabello de Loren, ella aprieta sus ojos, para hacerse la dormida de nuevo, pero la risa le gana y termina mirándolos. —¿Quisiera saber qué planean ustedes dos? —Solo queremos un desayuno especial, hoy es nuestro cumpleaños. —Loren sonríe y les da un abrazo. —Eso lo sé, jamás olvidaré esta fecha. ¿Qué les parece si hacemos algo delicioso? —ellos gritan y eso saca una sonrisa sincera en Loren. Bajan las escaleras, cuando ellos ven cómo está todo decorado simplemente dan media vuelta y abrazan a Loren. —Eres la mejor mamá del mundo. Esas palabras sin duda hacían que el día de Loren empezará de la mejor manera. Se agachó a la altura de sus dos pequeños, Mía y Matías Ambos con la mirada tan profunda e intensa como la de ese hombre. Loren sabía que su vida había cambiado totalmente, pero no se arrepentía de nada, en estos momentos ellos eran la luz de sus ojos. —Mamá, ¿Hoy irás a trabajar? —No, solo voy a ir a una reunión que tu abuelo va a hacer, luego volveré a la casa para que estemos los tres toda la tarde jugando ¿Les parece? —Mamá, ¿Hoy podemos conocer a nuestro papá? Ha pasado mucho tiempo y él aún no llega ¿Podrías llamarlo? —Loren pasa saliva, las mentiras no las llevaban a ningún lado. —No, él aún no puede llegar. Pero no tiene porque pensar en eso, tienen a una mamá que los ama con todo el corazón, sin contar que el abuelo daría la vida por ustedes dos. Y que no piensen en cosas que los ponen tristes ¿Les parece? —Sí mami, solo que los demás niños sí tienen papá y nosotros no—dice Sara, sin siquiera mirarla a los ojos. Loren abre sus manos para darles un fuerte abrazo a sus hijos. Que a pesar de su corta edad, eran lo suficientemente inteligentes y amorosos. Loren no tardó mucho en arreglarse, dejó a los niños en la escuela y salió rumbo a la empresa. Al llegar, a la primera persona que encuentra es a su amiga. —¿Cómo están mis sobrinos? —Bien, se quedaron en la escuela. Preguntaron por ti y por tu regalo. —Las dos ríen. —Se como son, iré por ellos a la escuela. —No es necesario, —Loren pone sus manos sobre el ascensor, mientras exhala con profundidad—. De nuevo están preguntando por su papá. —¿Qué les dijiste? —Nada, ¿Qué quieres que les diga? Que son producto de una noche loca. No, jamás dejaría que ellos se enteraran de eso. —Sí, entiendo pero, no puedes decirles durante toda su vida que su padre está trabajando lejos. En algún momento ellos van a querer saber la verdad. —No tienes idea como me angustia eso —responde Loren con su voz entrecortada. —Amiga, ese hombre ni siquiera tiene idea que tiene dos niños preciosos, tienes que relajarte. Seamos sinceras, no cabe alguna posibilidad de que te encuentres con ese hombre de nuevo, disfruta a tus hijos sin tanto problema. El elevador se detiene, Loren sale rumbo a la oficina de su papá. Ella entra con la mejor actitud, igual no hay nada mejor que celebrar la vida de esos seres que cambiaron todo en ella. Sin embargo, al entrar quedó realmente impactada con todo lo que vio, la oficina estaba completamente destruida. —¿Qué sucedió papá? —ella se acerca pero solo puede ver como su padre llora con desesperación. —Lo perdimos… —¿Qué perdimos? Papá, ¿De qué hablas? —Lo perdimos absolutamente todo. No hay forma de recuperar las cosas. Soy un perdedor. —Papá, ¿Qué fue lo que perdimos? —Todo Loren absolutamente todo. Hice una inversión multimillonaria, en verdad pensé que podría funcionar hija. Las cosas no iban bien, confié en mi supuesta agilidad para hacer negocios, pero fue la peor decisión que pude haber tomado. No tenemos nada, perdemos hasta el último centavo. Loren tapa su boca de la sorpresa, eso era algo que no imaginaba. —Tranquilo, vamos a salir de esto. Estamos juntos en todo. —Loren abrazo a su papá, sintiendo como él se derrumbaba entre sus brazos. —No, no pienso dejar que me veas caer de esta manera, voy a buscar la solución. Lo que menos quiero es que todo lo que construí a lo largo de mi vida se pierda. —Ese es el hombre que conozco, estoy muy orgullosa de ti papá, estamos muy orgullosos de ti. —Solo déjame que sea yo quien solucione todo. Hoy no quiero ser yo irresponsable de que mis nietos pasen un mal día. Déjame solo, iré más tarde a casa. Loren salió de allí decidida a buscar una solución, ella estaba dispuesta a hacer todo por su familia. La celebración del cumpleaños número cuatro de los mellizos, se ve un poco afectada anímicamente, no obstante, ellos no dejaron de recibir todo el amor que siempre su familia le ha dado. Días después, llegó a la oficina como era normal. Por más de que buscaba inversiones o algunos proyectos para salir de la crisis, no era posible. En ese preciso momento, el padre de Loren entró y su rostro parecía otro, tenía una sonrisa de lado a lado. —Hija, logramos conseguir un inversionista, logramos conseguir una persona que confiara en nosotros. ¡Lo hicimos! —Muy bien papá, sabía que todo iba a salir bien. ¿Quién es? ¿Cuándo podemos conocerlo? —Él vendrá mañana. Solo espero que inyecte la cantidad de dinero que tanto necesitamos. —Lo va a hacer. —Hija, quiero que sepas que te amo mucho, no sabemos con qué condiciones venga ese hombre, solo quiero que me digas si es posible que pueda contar contigo para todo. —Sí papá, puedes contar conmigo para todo, para cualquier cosa. Somos un equipo. Loren estaba tan dispuesta a darlo todo por su familia, que no era consciente de que eso podría tener grandes problemas en su vida.
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