Hablamos por un buen rato, hasta que una vez más nos quedamos todos dormidos, juntos.
Amaba a estas personas y aún más estar recorriendo este camino con ellos, pero en el fondo me encontraba aterrada de que en algún momento pudieran fallarme o abandonarme. Sin embargo había algo que debía asustarme más que este sentimiento y aquellas serían las acciones de un tercero que alguna vez fue importante.
***
Mi teléfono comenzó a sonar, mantenía los ojos cerrados, pero reconocía esa melodía. Eleve los párpados comenzando a buscar el odioso aparato, se encontraba debajo de la almohada, el reloj digital marcaba las seis de la tarde pronto anocheceria.
El número era desconocido, me levanté y salí del dormitorio para no despertar a los demás.
—Hola —respondi
—¿Vicky? —me puse rígida, otra vez el.
— ¿Qué quieres? —dije de manera seca
— Necesito hablar contigo —rei sin ganas
— Pues, yo no quiero hablar contigo —asegure —lo único que quiero de ti es que desaparezcas
— Vicky… por favor —sonaba afligido —te juro que estasera la última vez que me veas, solo escúchame, solo esta vez —silencio —solo, hablemos una última vez.
Cerré los ojos meditandolo, ¿Podría arrepentirme de esto?, Si. No me di cuenta de que podría ser un arrepentimiento a largo plazo.
Hacía algo de frío, volví al dormitorio y tome prestada una sudadera de James la cual es encontraba sobre una mesita de luz, me demoré un segundo en el porta retratos doble que se encontraba sobre este,una de las caras se trataba de una foto algo antigua de las que se sacaban con cámara de rollo en ella se encontraba una bella chica rubia junto a un muchacho de rasgos asiáticos y la calidad de la otra era mejor más actual pero en esta se encontraba James con el mismo chico, solo que este se veía algo mayor.
Según Álex,se encontraba en la plazoleta dentro del campus. No tenía intención de demorarme mucho entonces no me moleste en despertar a mis compañeros los cuales parecían angelitos botando babas mientras dormían y no perturbaria su sueño.
Salí del complejo dirigiéndome al punto de encuentro. Pude divisar lo de lejos su perfecta silueta, casi si darme cuenta suspiré.
Una vez frente a él intento saludarme, retrocedí un paso.
— ¿Cómo te encuentras Vicky? —su pregunta era extrañamente tonta
— ¡Bien!, ¡Muy bien! —hice incapie y remarque que mi estado era sincero, y por su caradedusco que no esperaba esa respuesta —¿Qué es lo que quieres?
— Hablar de nosotros —rei sin querer
— Alex, ya no hay un nosotros —hacia mucho tiempo que no era así.
— ¿Sabes qué día es hoy? —lo pensé, busque en mi cabeza y no encontré relación «no» —hoy hubiéramos cumplido dos años —lo observé parecía esperanzado, ese día ya no tenía sentido para mi, ¿De verdad creía que lo recordaría?.
— No lo recordé —lo mire directo a lo ojos —ya no me interesa esa dichosa fecha no significa nada para mí, ya no.
— ¿Ya no recuerdas lo que prometimos a esta fecha? —Asenti, una vez hablamos sobre el futuro, el quería avanzar rápido y yo pedí un plazo de dos años con dos meses.
— Eso, ya no tiene sentido.
— ¿Por qué no? —interrogo caminando unos pasos hasta quedar frente a mi. En otro momento me hubiera temblado hasta el alma, pero no me causo nada, me mantuve recta sosteniendole la mirada con las manos en el bolsillo de la sudadera —¿Qué cambio?
— Debe ser una maldita broma —respondi con asco —me trataste como idiota, toda nuestra maldita relación fue una mentira.
— Admito que los motivos por los que me hacerque a ti fueron erróneos, pero luego diste vuelta el juego —¿El juego?—
— Ahora eso ya no importa, la dichosa fecha y tú son un tema cerrado —esto no tenía sentido alguno — de verdad espero no volver a verte.
Me di la vuelta comenzando a caminar cuando pregunto
—Pero si se tratase del 12 de diciembre si tendría importancia, ¿Verdad? —me detuve con la sensación de haber sido golpeada en el estomago —esa si la recuerdas —me gire bruscamente.
—¿Hasta cuándo seguirás con esto? — se acercó y tomo mi brazo —sueltame.
— No hasta que hablemos.
— Ya lo hemos hecho, esto no nos lleva a ningún lado —insatisfecho con mis respuestas intensificó su agarre —Alex, me lastimas —no quería soltarme, y aunque me cueste admitirlo algo en su mirada comenzaba a darme miedo
— ¡Hola hermosa! —un desconocido se dirigia a nosotros y no le quedó de otra que soltarme.
La situación se tornaba extraña y sin previo aviso sus labios con los míos en un corto beso alq UE obviamente no respondí, luego susurro un «te extrañe» sobre ellos para más extrañeza me abrazó y dijo junto a mi oído: «Lo siento, sígueme la corriente», para luego centrar su atención en Álex.
—¿Quién eres tú?
—William Keller —inmediatamente lo mire —soy el novio de esta preciosa mujer —extendio la mano a lo que Álex lo miro con asco —bueno, si nos disculpas debemos irnos, mi hermano y amigo nos esperan —pude divisar a un joven junto a James hacercndose.
—Ya terminamos aquí estaba a punto de volver —pude decir por fin —Adios Alex —sin esperar respuesta comencé a caminar.
Una ves que estuvimos lo suficientemente lejos me parte de William quién me abrazaba por los hombros e hicelo inimaginable, le propone una gran y estruendosa bofetada.bofetada
—¡Baker —James me tomo por los hombros intentando explicar —espera.
—De nada —ironicamente sobándose el rostro.
—¿Cómo te atreviste? —casi grité —¿acaso vas besando chicas así porque si?
—En cuanto a lo primero,, tu amigo te vio desde lejos y se preocupó dijo que ese era tu ex y que la última vez se había puesto muy agresivo —por un momento me sentí avergonzada— pero quédate tranquila no volveré a besarte para salvarte —afirmó— y a lo segundo no siempre pero cuando pasa, no reaccionan así.
—¿Porque los trajiste? —pregunté dirigiéndome a James habíamos quedado en hablarlo mañana.
—Despertamos y no estabas entonces creímos que no debemos dejarlo estar, Entonces busque a Joseff el a su hermano y Albert pizza —frunci el seño
—¿Pizza? —pregunté.
—Sí,James me contó lo de las cartas y demás objetos me intrigó al igual que mi hermano y nos invitaron a cenar —no pude evitar elevar las cejas —me presento mi nombre es Joseff Keller —extendió su mano y la estrecha con gusto
—Victoria Baker
—William Keller —el también se presento. Su rostro se me hizo familiar luego recordé la biblioteca él me observaba cuando estuve con Albert él había oído mi patética confesión.
—Victoria —respondí y estreche su mano.