No lo podíamos creer, después de cuatro largos meses había una posibilidad real.
Call sugirió no asistí a las últimas clases, todos estuvimos de acuerdo en que la espera se nos antojaría eterna en lo que termina la jornada.
Salimos de la cafetería a paso veloz y en silencio nos dirigimos al dormitorio que Call y James compartían en una pensión cercana.
Una vez aquí nadie dijo nada en un largo tiempo hasta que alguien rompió el silencio.
—¿Cómo lo supiste? —quiso saber Hannah
—No fue fácil —obviamente —hubo algo que pasamos por alto.
—¿Qué es?, manifiéstalo de una vez la intriga está matándome —los ojos de Al se encontraban diferentes en este momento, como si estuviera acumulando lágrimas, yo por mi parte no podía hablar.
—Si, ¿Qué es lo que no vimos? —Call se encontraba nervioso, estaba sentada en medio de él y AL este último aferraba mi hombro.
James se mantuvo toda la conversación de pies comenzando con su relato:
—Hace unos días, revise las catas que me tocaron y en una de ellas Cristian aseguraba que su amiga habría relatado la historia de su amistad, desde que se conocieron, como crecieron juntos —tomo un respiro parecía que lloraría —según el relato sobre su lugar secreto, su lago y como le dolió no volver a sentirlo, leyó la historia de Kim.
—¿Pero qué historia? —pregunte muy confundida —¿Cómo se contactaron? —él negó con la cabeza.
—No Vicky, en la carta decía que ella habría publicado la historia y él la encontró nombro el libro haciendo referencia a lo que fueron al comienzo y lo que acabaron siendo al final — palidecía y mi cuerpo hormigueo cuando James tomo el libro en sus manos.
«Amigos desconocidos, aquí está todo, el colegio, su pueblo, su lago. Los personajes no tienen sus nombres —su voz se quebraba, carraspeó y continuo — Dentro de este libro se encontraba la última carta dirigida a Kim —jugaba con el objeto entre sus manos — ella fue muy cruel, creo que por desconocer los motivos de Cristian para desaparecer.
Luego de de una corta explicacion paso a leer el ultmo sobre que escondia el libro. enro de este se enccontraba el sobre, sobrio sin feh n edicatorias, simplemente triste.
"Hoy el dia se encuentra soleado. Pero yo lo eo todo gris.
Escribo casi sin pensar, solo oigo el palpitar de mi corazon, el cual suana hueco, leer lo que escribste no fue facil, el que creas esas cosas de mi lo fue mas.
Despedirme en alquel entonces se antojo agonico, muchoa mas que estos ultimos anos escribiendote en silencio, asi a diario. Mi alma duele, mi corazon se desgarra como puedes creer que me fue tan fail abandonar la vida que conocia la vida que teniamos, pero solo lo hice por ti. Me acostumbre a vivir sn tu presencia, con esta distania maldita solo para que pudieras ser feliz con el mal interpretaste las intenciones por las cuales decidi borarme de la ecuacion.
Mi amaa s es que puedo seguir llamandote asi, a pesar deestr en peno erno el dia hoy se siente frio y el olor me cala mas hondo que nunca, un dia decidi haerme a un lado y segui amarte en secreto, perro hoy decido darme por vencido.
No pueo seguir finguieno que no me duele, seguir viviendo con este dolor. Ya no quiero saber de ti, de la vida que tuvimos o siquiera imaginar lo que pudimos ser.
Hoy te dejo partir del todo, me desago de las ataduras que suponen este amor.
Con la mente clara y el corazon marchito decido decirte adios. "
Llore al escuchar aquellas últimas palabras y me aferré fuertemente a los brazos de Albert y entre sollozos susurré —no pudo acabar de esa manera, no pudo ser así.
—No lo fue —musito James volviendo a tener toda nuestra atención —Kimberly Wagner es la aurora del libro —lágrimas rodaron por el rostro de James —, busque en Internet, pude ver su información y es una autora conocida salida de una plataforma llamada “w*****d”. Esta divorciada del señor —hizo un esfuerzo por recordar— Matt Evan’s.
—¿Qué ocurre con Cristian? —pregunto Call sorbiendo por su nariz, mientras abrazaba a una conmocionada Hannah.
—Ella está casada actualmente —y con una gran sonrisa soltó —con el señor Cristian Keller —un almohadón impacto contra su rostro.
—¿Qué? —Hannah paso de la conmoción a la indignación — ¿Son esposos? — James asintió y ella se le fue encima —porque no lo dices de una vez, no tiene gracia —le daba de almohadazos
—Quíntenmela — James pedía por ayuda, ella se le quedó mirando fijo y luego se retiró de encima.
Luego de que la situación se calmó inste a que James continuará con su relato.
—¿Existe más información?
— Con el nombre de Cristian volví a alumnado, mencioné que me interesa contactarlo como abogado.
— ¿Abogado? —
— Si, de eso se recibió —puso una mirada pensativa — pero hay algo que no cuadra.
— ¿Qué cosa? —
— Al, Cristian Keller actualmente tiene treinta y cinco años, pero según alumnado sus dos hijos actualmente estudian aquí —todos nos quedamos en silencio. No podía ser posible.
Luego de un momento Albert soltó una bomba y posible pista.
—Hay un Keller en nuestra clase, derecho civil —lo miré de inmediato —Joseff Keller —no recordaba a ningún Joseff Keller.
—Debemos hablar con él — tajo Call
—¿Cómo?, No podemos acercarnos y solo decir, *¡Hola!, ¿Eres hijo de Cristian Keller?, ¿Si?. Pues encontré un agujero en el piso donde creo que tu papá guardo muchas cosas hace 15 años y tratamos de dar con el paradero de tus padres durante cuatro meses”, ¿Suena obsesivamente enfermo?, ¡Si claro!.
—Justamente así, no obstante quitándole lo enfermo y sarcástico — dudé un instante, pero Al tomo mi mano. Lo hacía mucho últimamente —Vicky, tardamos mucho en dar con ellos, no vamos a rendirnos ahora ¿O si?
—Chicos, no lo puedo creer
—Yo tampoco — chillaron Call y Hannah —¿Saben que es lo más importante? —nos sonrío a todos —que logramos esto juntos, estoy muy orgullosa de nosotros —luego lloro abrazando a James, quien se sonrojó a más no poder.
—Solo debemos hablar con los Keller y luego tratar de ponernos en contacto con sus padres… —anuncio.
Éramos conscientes de que tal vez la cosas no fueron fáciles, no obstante habíamos llegado muy lejos.
Luego de una larga lloradera Call comenzó a repartirnos bolsitas de té frías, ninguno entendía el por qué.
—Callahan, ¿Para qué es esto?
—Es para nuestros ojos, están súper inflamados de tanto llorar —Al se quedó viéndolo atontado y más a James quien se había recostado con sus bolsitas bien colocadas — ¿Qué?, Me gusta verme bien.