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Después de ti

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Blurb

Una adolescente pierde sus padres y se convierte en una chica vacía y sin emociones; todo a su alrededor solo es un problema para ella y un ambiente bastante tóxico la rodea... por fortuna conoce a un hombre que la ayuda a enamorarse de la vida.

Un hombre sexy y misterioso... muy fuera de sus espectativas que llega de la nada para cambiarlo todo y robar su corazón.

¿qué crees que pasará?

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Capítulo 1
Díganme qué piensan. ¿debería irme de esta sala llena de niñitos ricos o permanecer aquí para mejorar un poco la calidad de vida que tengo? Espero que me respondan rápido porque siento la mirada de alguien sobre mí. – ¡Señorita!– azotó la regla de madera en una de las paletas de las sillas para hacer un escándalo– ¿podría prestar atención a la clase? Asiento sin levantar la vista de mi diario, pero cuando lo hago me encuentro con Richard Coleman mirándome fijamente y al darse cuenta que lo vi, se gira rápidamente hacia su novia. Hice una mueca incómoda y regresé a mi cuaderno, pero esta mujer está dispuesta a seguir– ¡Señorita! ¿Acaso es más interesante lo que lee que, mi clase?– dice con las manos en la cintura. La miro, le muestro mi mejor sonrisa y subo los pies a la silla vacía frente a mí. – Sí, es un enorme placer leer esto mucho más que su clase– respondí y se tiñe de rojo su cara. – ¿Podría contarle a la clase lo interesante que contiene su libro?– cuestiona y se vuelve más enorme mi sonrisa. – Dice aquí, que es una estupidez de clase y que un mono con sífilis la daría mejor que una cuarentona llena de soledad y sin apetito s****l. Todos me miran, consigue automáticamente la placa en la frente que dice "problemática" desde que llegue, pronto la profesora se acerca a mí y me toma del brazo con fuerza para levantarme. Normalmente tengo la fuerza suficiente para evitar que lo haga, pero hoy estoy flexible. La dejo que haga lo que quiere y me lleva al frente justo al lado de la próxima Lady Di de mi generación o mejor conocida como la novia del ricachón que me miraba hace unos instantes. ¿Es tan perturbador que se llame Diana o solo me asusta a mí? – Te sentarás frente a mí de ahora en adelante, hasta que yo de por terminado el lapso– asentí sin abandonar mi pose serena. Siguió explicando más y más me parece todo tan lento que deberíamos de hacer algo entretenido. Saqué un cigarro de mi bolsillo, lo puse entre mis dientes mientras que encendía el fuego. Cuando lo hice le di una fuerte calada. Si eso no me hacía relajar no sé qué más deba a hacer. – ¿Disculpa?– dijo una voz a mi lado y toco mi hombro. La mismísima Lady Di- ¿Qué se te ofrece? - pregunte y por mi nariz se escapó un círculo de humo. Me miró aterrada, pero se mantuvo firme - ¿Podrías dejar de fumar? Estas muy cerca de mí y dejaras el olor impregnado en mi uniforme. Su tono amable debería de convencer, pero nah, olvídalo, princesa hoy no es tu día. – No, pero gracias por la sugerencia– me levante de un salto de la silla con mi vieja mochila en mano y camine hasta la puerta. – ¿A dónde cree que va, señorita? – la voz grave de la profesora de verdad me estaba estresando. – Afuera. La dejé con la palabra en la boca y salí sin rumbo, solo me paseo por toda la escuela hasta que termino en el estacionamiento recargada en mi viejo Galaxie. Solo veo como todos caminan acompañados y en orden, que clase de gente está tan tranquila siempre. En cuanto salí del salón me acabe el cigarrillo, así que tal vez me haga falta otro. El ser parte de una escuela que tiene solo una clase de alumnos no me ayuda a pasar desapercibida, es absurdo el usar ese uniforme de falda hasta la rodilla, camisa blanca acompañada de corbata azul y sobre todo los hombres con ese trajecito de abogados mediocres. No me podría dar más asco pertenecer aquí pero no lo negaré si una universidad ve este nombre en tu solicitud serás la principal candidata. – Diana, para te lo suplico– se queja Richard detrás de su novia. No me cabe en la cabeza que está pareja sea el futuro del pueblo. Gracias a dios no me falta mucho para largarme de aquí de una vez. Me lleve el cigarro a la boca y escuche la plática - Por última vez, Richard necesito estar sola. Llámame más tarde pero ahora no. Camina hasta su camioneta último modelo, dios como envidio su camioneta, vale más que mi propia casa. En cuanto le doy la segunda calada, el señor Coleman se posa frente a mí. Su cara molesta además de esos estúpidos lentes de fondo de botella deberían ser una ofensa para alguien. Ni siquiera vi cómo llegó hasta aquí. – ¿Ryland? – lo pronuncia y frunce el ceño como si fuera algo extraño - ¿ese es tu nombre? La tercera calada y deseo que este tipo desaparezca. –No, ese es mi apellido – este tipo de verdad no me va a dejar. – ¿Cuál es tu nombre? –Eugenia, ahora si no te molesta prefiero tomar mi sol, en privado. –Estamos en el estacionamiento – exclamó mirando alrededor - además está nublado. Un gruñido se me escapo y apague el cigarro contra el pavimento helado. –Veo que no te agrado, así que iré al grano, obedeceras a mi novia y a lo que te pida como por ejemplo lo de hoy con tu problema de adición al cigarro. Si tanto te cuesta dejarlo al menos no lo fumes en clase afectas la concentración de todos en el aula. Me reí sin gracia en sí, al escuchar lo que este sujeto se atreve a decirme. Me acomodo la chaqueta y lo miré fijamente. –No soy tu puta esclava, debes aprender que en el mundo de verdad no te vas a acercar a la gente a darle órdenes solo por tus huevos. Mi forma de hablar lo sorprendió por completo y más cuando me aleje. – ¿Siempre estás tan pérdida del mundo? Soy el heredero a la corona así que en realidad si puedo acercarme a pedir lo que me apetezca –puse los ojos en blanco y me di la vuelta– no termino de solicitarte... Me doy la vuelta de nuevo para quedar cara a cara por última vez. –Escúchame bien, principito no soy una de las empleadas de tu casa, ni mucho menos alguien que te va a obedecer– las personas que estaban en el lugar se dieron cuenta de la discusión. –Te hablaré más tarde en privado – dice él, antes de acomodarse la corbata e irse. Inepto bastardo. – ¡Ryland! – otra vez no, por favor. – ¿Qué se te ofrece, William? –pregunte con una sonrisa más hipócrita en mis labios. –Estaba pensado que podemos seguir con lo del otro día... –suelta coqueto. –Tienes novia, William lo de la otra noche fue un error que prefiero evitar antes de que ella se entere y me mate porque su novio le pone los cachos. –¿Un error? No es la primera vez que nos acostamos de hecho, lo último que hicimos fue un trío. ¿Desde cuándo importa lo que piense mi novia. –¡Cállate! – grite. Me mira y se da cuenta que me ha encontrado el talón de Aquiles. – ¿Te molesta que toda la escuela sepa que eres una zorra? – interroga con perversión. Me reí de nuevo para acercarme a él. –Que tenga sexo cuando quiera y con quien yo quiera, no significa que sea una zorra. Disfruto de mi sexualidad sin importar los pendejos de la sociedad como tú que piensan que nosotras no podemos hacer lo mismo que ustedes. Me sonríe satisfecho. *** –Así...así... vamos sigue... ahhh– grite mientras lo montaba con rapidez. Mi cuerpo tiene una capa de sudor con lo que me caga sudar, pero mentiría si dijera que no disfruto esto. –Ahhh... ahh... - toma mis caderas con sus manos para moverlas aún más y con mayor fuerza. –Ya casi me vengo... Ryland... er... es la puta ama... en esto – gime con la respiración agitada – Dios, estas tan mojada... mierda. Me empujó un poco para salir de mi antes de venirse dentro. Pero en el acto me ha golpeado la espalda con el volante. Caigo rendida y adolorida en el asiento del copiloto, ¿debería de preocuparme que lo hagamos hecho en el estacionamiento? No lo creo. –Bien –solté cogiendo mis pantalones –eso fue otro error agrégalo a tu lista de cosas que no debes decirle a tu novia. Una risa suya llena por completo el silencio del auto. –Si, estuvo genial, pero lo sabes, no se lo digas a nadie. –Ni quien quiera una pelear con tu noviecita, flacucha celosa. Me coloque la blusa sobre el cuerpo mojado. Me mira con superioridad. –Estás celosa porque ella puede tenerme a diario y, es mucho más sexy que tú. –Pues no debe ser tanto porque te metes conmigo, cada que puedes –apunte. –No te atrevas a decir eso de nuevo, sal de mi auto, puta– soltó fastidiado. No necesito rebajarme al nivel de un puto macho que me ve de ese modo para no aceptar su falta de autoestima. –Espero que le pegues el sida a tu novia, cuando te acuestes con otra. Azote la puerta del auto y camine rápido para que nadie me viera salir de ahí. El frío está de la mierda y mi blusa sudada no ayuda demasiado. En cuanto entro al pasillo faltan cinco minutos para terminar el receso así que, está relativamente lleno. – Oh, pero miren eso, a la zorra de Ryland se le endurecieron los pezones– grita el idiota de Brooks, miró y efectivamente el frío me los apuesto duros gracias a que no traigo la chaqueta al menos eso me hubiera ayudado. —Se nota que siempre viene caliente a la escuela — soltó otro imbécil de su grupo Me detuve a medio camino del aula — Igual que tu madre, pendejo — le mostré mi hermoso dedo corazón antes de girarme. —¡Dinos, Ryland! ¿Quién es el siguiente con quien te acostarás? — grito Brooks entre risas. —¡No lo sé! ¿Por qué no le dices a tu padre que me llame esta tarde? ¡Dile que nos veremos en el motel de siempre! — grite y las risas se apagaron un poco pero aun existían. ¿Qué les importa cómo reaccione mi cuerpo a ciertas cosas? Aquí es donde me doy cuenta que no han evolucionado mucho.

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