— Ven acá, mocosa — la voz de Roddie parece atravesar las paredes de mi cuarto Tome al señor dormilón y estamos escondidos debajo de mi cama. Solo veo el suelo de madera, abrazo con fuerza a mi peluche con los ojos cerrados. Las botas negras de él se ven en mi habitación en cuanto abro los ojos. — Ven niña, solo vamos a hablar mientras jugamos a algo que no le puedes decir a nadie — me busca por todos lados, pero comienza a enojarse —¡Mierda! ¡ven acá, maldito saco de huesos! Mis lágrimas salen de mis ojos, pero me muerdo el labio para no hacer ruido. Estoy temblando deseando que mi papá aparezca de la nada como un héroe y me rescate del asqueroso de Roddie. Veo las botas salir del cuarto, suelto el aire que retenía, pero el miedo aún no se va, me muevo hacia la derecha para acomodarme

