No puedo creerlo, de verdad es enorme creo que me va a dar algo como un infarto. La mansión de los Coleman abarca tal vez unas dos calles juntas. Tienen un enorme jardín verde con rosales en el que se encuentra un letrero donde especifica que no toques el césped. Por favor, amigos. No saben con quién hablan. Tomé mi bolsa, acomode mi cabello y doy un fuerte suspiro antes de pisar el césped hasta llegar a la entrada, estoy frente a una larga y ancha puerta de madera con una especie de león dorado en medio para golpear. Lo tomo algo incómoda y lo golpeo fuerte contra la madera. Los golpes se escuchan alrededor de la casa. — Vaya, casucha — dije y en ese instante la puerta se abre dejándome ver a un mayordomo bien vestido con una cara larga y ceño fruncido. — Sí ¿qué se le ofrece? — me mi

