La respuesta de la muchacha provocó en Juan, a la vez, una gran satisfacción y una profunda incredulidad, porque era demasiado fácil, estaba demasiado claro y se temía que la situación tuviera truco o trampa: - No es que no me guste tu respuesta, al contrario, me encanta, pero me cuesta creer que seas absolutamente sincera, porque ¿cómo es que una chica joven, atractiva, inteligente y preparada como tú, se muestra tan dispuesta a convertirse voluntariamente en una especie de secretaria para todo, casi una prostituta a mi servicio? Sin demostrar la mínima contrariedad, y como si tuviera preparada la respuesta, Mónica se levantó de la silla y dando la vuelta a la mesa tras la que estaba Juan, se subió el vestido hasta la cintura, se colocó de rodillas ante él, con las piernas ligeramente s

