- Ahora vas a llamar a tu amiga y le comunicarás que eres de mi propiedad y que he decidido ir al piso, quiero verlo y conocer a tus dos compañeras, más adelante, me hareis una copia de las llaves para que pueda entrar cuando me apetezca. - Antes me has dicho que las dos son sumisas, pero parece que sólo una de ellas tiene dueño, quiero saber en qué situación está la otra, y mejor, quiero oir toda la conversación, así que, en cuanto conteste, pondrás el manos libres. - Cuando acabes la conversación y cuelgues me entregarás tu teléfono, porque, a partir de ahora, no tendrás relación con nadie sin que yo te lo ordene o te autorice, yo decidiré cuando puedes usar el teléfono; si tienes claves o contraseñas, las vas a quitar de inmediato para dejarlo libre a mi disposición. En cuanto Juan a

