El corazón me latió tan fuerte que tuve que ponerme de pie y caminar de un lado a otro para liberar la energía. —No se lo van a creer. —Sonreí con lágrimas en los ojos—. Zayn me escribió hace un rato que estos veinte días que faltaban se le iban a hacer eternos. No sabe que… en cuestión de horas voy a estar allá. —Ni Ethan tampoco —agregó Lía con una sonrisa en la voz—. Vamos a ver si en verdad lo tiene tan claro. Nos reímos como dos cómplices de un plan perfecto. El resto del día pasó en un torbellino: repasar documentos, asegurar el pasaporte, revisar que las chamarras estuvieran bien dobladas. Leonardo entró a mi cuarto y me miró con ternura. No dijo mucho, solo que nos veríamos en el coche rumbo al aeropuerto. Sus ojos lo decían todo: entendía más de lo que expresaba. Cuando lleg

