El fin de semana pasó con Adrián lejos, en su paradisíaca escapada a una isla privada en compañía de Diego y de Caroline. Hasta donde sabía se les unieron más amigos, y hasta donde pude saber por los mensajes que nos intercambiamos, llegaría el lunes, hoy, en la tarde a la casa de su prima. Por eso era de esperarse que quisiera darle una sorpresa. Llámame posesiva, llámame paranoica, pero debía averiguar con mis propios ojos cómo estaba Adrián. ¿Es que la pasó bien con alguna amiga guapa? Algo me decía que podría leerlo cuando me mintiese, necesitaba chequear mi terreno. —Ay Dios, me he vuelto una ridícula — suspiro derrotada ante mis pensamientos de adolescente celosa. —Eso es lo que nos hace el amor a todas — me comenta Mimi. Ella está recogiendo algunas de sus pertenencias porque y

