-¿Dónde lo pusiste? -inquirí, buscando debajo de la cama. -Oh, tú dime. Me levanté para regalarle una de mis miradas de "ya en serio, no seas imbécil", pero me detuve por completo al verlo acostado en su cama en posición Marilyn Monroe, usando mi sostén sobre la camisa. -¡Jungkook! -lancé una risotada y comencé a manotearlo-. ¡Me lo vas a estirar! ¡Quítatelo! -Pero si me queda genial... -¡Que me lo des de una vez! El muchacho se rió y se lo quitó para luego dármelo y mirarme con cara de perro mojado. -¿Podrías quedarte? -¿Eh? -Que te quedes a dormir -se recostó sobre su almohada, hundiendo la mejilla en la misma- la siesta. -¿Siesta a las once de la noche? -Siesta porque vamos a dormir poco debido a que... -subió y bajó varias veces una ceja. Tomé un almohadón y se lo arrojé a

