Me quedé mirando la cantidad rebosante de comida que había sobre la larguísima mesa rectangular en la que estábamos sentados. Jamás habría creído que comería dentro del museo, pero allí estaba: sentada junto a Jungkook, alejados de su madre y el resto de las personas importantes, husmeando entre ciertos bocadillos de extraña procedencia y bromeando acerca de los demás. -¿Ésto es pescado? -inquirí, quitando las algas del pequeño bollo de... algo. Jungkook lo inspeccionó un segundo y luego lo quitó de mi plato para volver a dejarlo en la bandeja. Me reí en voz baja y tomé mi copa para dar un trago a gaseosa de cola (porque tal parecía que éramos niños, y los mozos se encargaban de apartarnos el vino blanco). -Entonces, ¿Pauline, cierto? -inquirió una mujer repentinamente frente a mí. La

