12- La primera vez

2120 Words
Me quedé un segundo mirándole con cara de estúpida, y cuando pude reaccionar lo hice pensando por reflejo que con lógica. Elevé las rodillas a la altura del pecho y golpeé con mis pies el tórax de Jungkook tan fuerte, que éste cayó rodando a un lado del sillón. -¡Ah! ¡Maldición! -dijo, retorciéndose en el suelo-. ¿¡Por qué me pegaste si te gustó!? -Como vuelvas a hacer eso te vuelvo a golpear... -Auch... -¿Estás bien? Levantó la cabeza para mirarme sobre el borde del sofá. -¿Me golpeas para luego preguntarme si estoy bien? -sacudió la cabeza-. Alguien tiene que controlar sus emociónes, ¿no te parece? -¡Tú! ¡Tú controla tus jodidas hormonas! Pareces un adolescente. -Tal vez sea porque me pasé la adolescencia estudiando y siendo un buen chico, enamorándome de las novias de mis hyungs y esas cosas... -rascó su barbilla-. Y ahora sólo gustarle a todo el mundo. -Pues con esa actitud no vas a gustarle a nadie. -¿Eso crees? En realidad si le gusto a todas las chicas -hizo un puchero-. Salvo a ti, parece. -¿No crees que deberías darte por vencido entonces? -rodé los ojos. -Por supuesto que no -se puso en pie y me levantó a mi también-. ¡Eres como la cosa más rara que me pasó últimamente! -¿¡Me estás usando de experimento!? -sacudí la cabeza, indignada. -¡No! ¡Tonta! -se rió-. ¡Que me gustas!  Abrí los ojos como platos, incapaz de dar cabida a lo que estaba escuchando. -¿Qué te q...? ¡AHH! -Jungkook me había alzado por la cintura y giraba conmigo por el aire-. ¡JEON JUNGKOOK, BÁJAME! ¡ME MAREO! -Lo siento -me dejó en el suelo y yo me tambaleé un poco, bajo su mirada preocupada. Levanté un dedo y lo incrusté en su pecho y a él pareció divertirle, pues sonrió con ganas. -Yo no te gusto, tu... -inspiré aire con fuerza-. Tu eres un niño confundido y bastante estúpido, eso es todo. -No soy un niño -inclinó la cabeza y entrecerró los ojos. Quité mi dedo tembloroso de su pecho, cohibida ante aquella mirada. Jungkook bajó un poco la voz, hasta que sonó grave y entumecida en mis oídos-. Créeme, Line... No soy un niño. Me quedé helada hasta que levantó y bajó varias veces una ceja, dándome paso a interpretar suciamente lo que acababa de decir (en efecto, lo que había querido decir).  Me giré dispuesta a... ¿Qué? ¿Marcharme? No estaba segura, pero de cualquier forma no habría podido hacerlo porque el muchacho se apresuró a abrazarme por detrás, pegando sus manos a mi vientre e inmovilizándome en el acto. Sentí su barbilla apoyada sobre mi coronilla, y luego como descendió hasta que sus labios rozaron la piel debajo de mi oreja. Cerré los ojos y entreabrí los labios para soltar un suspiro, pues nunca había sentido tal dulce caricia. Su respiración cálida me erizó los cabellitos de la nuca y sus manos hicieron presión sobre mi cuerpo, pegándome a su figura.  -Pero tú si eres una niña, tal parece -sonrió y dejó un beso en mi piel. -¿D-de qué hablas? ¡Si soy mil veces más madura que tu! -Uff, sí; tan responsable -murmuró burlonamente. Dejó otro beso más abajo, en mi cuello, y yo solté un suspiro sonoro y bastante incontrolado. Le sentí sonreír y apretarme aún más contra él; tanto que sentí la tensión en sus pantalones a la altura de mi espalda baja. Abrí los ojos como platos-. Y sin embargo pareces muy inexperta, ¿no te parece? Como una... -deslizó una de sus manos por mi brazo, erizándome el bello-... virgen. Es que soy virgen, Jungkook... Tragué saliva y quise soltarme, pero lo único que logré fue hacerme hacia adelante como si estuviera haciendo una reverencia y permitir que Jungkook me dejara un beso en la nuca. Me quedé estática, nuevamente, y él se rió bajito. -¿Te gusta? -inquirió. -Suéltame. -Parece como si realmente no quisiera que te suelte. -Jeon jodido Jungkook... -comencé, y luego me mordí el labio inferior con fuerza cuando el muchacho se sentó en el sofá y, por ende, yo quedé sentada sobre sus piernas. Hice amago de levantarme, pero él aún me sostenía con fuerza y sus labios se deslizaban una y otra vez por mi cuello. Cuando llegaron a mi hombro dejó un beso un poco más húmedo, que hizo que me temblaran las rodillas-. Oye... no... Para. -Pararé cuando vea que realmente quieres que pare. Y realmente quise demostrárselo. Realmente quise lloriquear, que me soltara, darme una buena bofetada en la cara e irme de allí con lo que quedaba de mis pochoclos; pero no pude... No pude porque, al fin y al cabo, el pervertido tenía razón. ¡Pero no me juzguen! Era prácticamente involuntario. O tal vez la bruja no fuera yo, sino él, y ahora mismo estaba hechizándome para que yo no pudiera moverme. Para que yo no quisiera moverme. Porque no quería, y no pensaba correrme ni un centímetro y que el muchacho dejara de hacer lo que estaba haciendo. ¿Por qué? Porque tenía razón: no quería irme de allí, era una total inexperta en eso de la... sexualidad y todo gracias a mi virginidad. Y es que cuando tienes dieciocho años y muchas expectativas en la vida y luego te mudas a un lugar desconocido pues... Lo último en lo que piensas es en eso. O tal vez era el hecho de que hacía mucho que estaba sola y ya no lo deseaba más.  Sin embargo, Jungkook paró. Paró y me empujó al costado, para que cayera a su lado en el sofá. Lo miré con cara de perro al que no le quieren tirar la pelota y él me sonrió.  -¿Qué? ¿Por qué me miras así? -murmuré, abatida. -Sé que es lo que piensas -se cruzó de piernas y enderezó la espalda-. Seguramente crees que soy un animal que sólo se aprovecha de las chicas y crees que tu eres una de ellas -a lo mejor lo pensaba, pero la estaba pasando la mar de bien hace un rato...-. Así que no empezaré por ahí. -¿Por ahí? Asintió, como a un niño pequeño al que le dicen que esa navidad "no habrá regalo caro" y él simplemente lo comprende por ser un pequeño educado. -No tendremos sexo antes de conocernos bien. Hice una cara de desconcierto y Jungkook lanzó una carcajada. -¿Perdona, disculpa? -sacudí la cabeza-. ¿Quién dijo que íbamos a hacerlo? ¿Acaso yo había aceptado? -Lo habrías hecho, te lo aseguro. Pero yo -se llevó una mano al pecho-. Soy un hombre de palabra, y prometo no tentarte hasta que... -Tu eres un niño estúpido y yo no pensaba acostarme contigo. -Pero me dejas besarte el cuello y eso -entrecerró los ojos y se cruzó de brazos-. Vaya, Paulinnie, nadie te entiende. Dudo que hasta tu madre te entienda. De hecho no, mi madre no me entendía. Ella ni siquiera había logrado entender el que me fuera de Francia. Sacudí la cabeza. -Pues yo tampoco te entiendo a ti, ¿qué no lo vez? -¡Eso mismo es lo que estoy sugiriendo! ¡Que nos conozcamos! Podemos hacer una lista -se dió un toquecito en la barbilla, como si estuviera pensando-. ¿Qué te parece si hacemos un listado? Podríamos hacer una lista para... -¿¡Lista para qué!? ¿¡Y ahora de qué hablas!? -Para salir y eso... ¿No crees que sea buena idea? -No creo que tu y yo sea buena idea. Y con eso, logré dejarlo con la boca cerrada. El muchacho retrocedió, como si lo hubiera abofeteado, y cualquier rastro de sonrisa en su rostro se esfumó.  Sentí una puñalada en el estómago. ¿Había dicho algo muy feo? Al menos no había dicho nada que fuera mentira, ¿no? Ya lo había dicho: Jungkook era muy lindo para su propio bien y eso era peligroso para mí. No pensaba arriesgarme con alguien como él. ¡Es que sí, es el ser más hermoso sobre la faz de la tierra! Pero alguien como él jamás logrará prestarme atención. No a mí. Soy demasiado chillona, desordenada, malhumorada, arisca y a veces poco demostrativa... ¿Cómo se suponía que pudiese fijarse en mí?  -¿Me estás rechazando? -murmuró. -¿Nunca antes habías sido rechazado? -No desde... -apartó la mirada y sonrió-. La verdad es que es la primera vez que una chica en la que realmente estoy interesado me rechaza. Se siente tan... Oh, ¿Linnie? ¿Puedes hacerlo otra vez? Contuve las ganas de darme una palmada en la frente y me puse en pie dispuesta a irme. -Creo que te dejaré aquí pensando, ¿te parece? -¿Pensando? -ladeó la cabeza, como un conejo confundido-. ¿Acaso vas a castigarme así? -entrecerró los ojos-. Cuando era más pequeño era un buen niño, así que a mi no me castigaban. Pero recuerdo que mis hyngs ponían a "pensar" a Jimin y Taehyung cuando se peleaban -se rió. -No se quiénes son Jimin y Taehyung, Jungkook. -Ahora mismo son mejores amigos, pero solían morderse y tirarse del cabello... -asintió-. Así como nosotros. Bueno, tú me mordiste aquella vez... -¿Estás comparándonos con peleas de niños? -A lo que iba era: ellos solían pelearse y de alguna manera construyeron un lazo aún más fuerte gracias a eso. Tal vez nosotros... -Debamos golpearnos un poco hasta sentir cariño por el otro. En serio, Jungkook, ¿te estás escuchando? Hizo una mueca y estiró una mano hacia mí. -Ven aquí. -No quiero. -Ven, ven. -Que no. Frunció el ceño, se hizo hacia adelante y tiró de mi brazo hasta que me hube sentado nuevamente en el sofá. -Pasa la noche conmigo, ¿sí? -¿Vamos a mirar otra película? -No, porque la última te dormiste. -¿Entonces qué vamos a hacer? -entrecerré los ojos y el me imitó graciosamente. No pude evitar reírme y darle un golpe en el hombro-. Deja de hacer el payaso. -Te gusta que haga el payaso. -No es así. -Dime, Pauline, ¿como cuántos novios has tenido? -No voy a decírtelo. -Muy buen: nunca has tenido novio. ¿Con cuántos chicos te has acostado? Lo miré con los ojos muy abiertos.  Jungkook dió un aplauso en el aire y soltó una carcajada, malinterpretando mi expresión. -¡Ninguno! ¡Genial! -dijo. -¡Eh, eh! ¡Claro que...! -abrí y cerré la boca como un pez-. Me he acostado con varios chicos. -¿En serio? -sonrió ladino-. Cuéntame del primero, entonces. -Pues era un chico francés... -¿Cómo se llamaba? -me probó. -Niels -ese era el nombre del chico que solía gustarme en el kindergarden. Sonreí-. Se llamaba Niels y era muy bueno en lo que hacía. -Genial. ¿Y te gustó? -sonrió, como si no me creyera. -C-claro que me gustó. Fue genial.  -¿De verdad? A la mayoría de las chicas no les gustan sus primeras veces. -Eso es porque lo hacen contigo -me tapé la boca al instante y solté una estruendosa carcajada-. Ya en serio, ¿por qué me preguntas por eso? Es mi vida íntima y personal. -Ya te dije, hay que conocernos más -se encogió de hombros-. Te contaré de mi primera vez... -No hace falta, de verdad que no me interesa... -... Se llamaba Hani -sonrió-. Ella no era virgen. -Fantástico -dije, sin ninguna pizca de emoción en la voz, apartando la mirada. -Yo tenía dieciséis y ella... -su semblante se ensombreció-. Treinta y algo. Levanté la vista y vi que el muchacho sonreía con tristeza. -¿Cómo que treinta y algo? ¿Qué te llamó la atención de una mujer tan grande? -Pues no es que me gustara del todo, es sólo que... -se encogió de hombros-. ¿Ya te mencioné que era un chico muy bueno? Y como tal, en el colegio me llamaban "friki" y esas estupideces -se rió-. Un día decidí que era momento de... pues de hacerme hombre, ya sabes. Hani era mi profesora de literatura. Ella siempre me defendía de aquellos chicos. -¿Y tu... se lo propusiste? -Ella me lo propuso a mí -soltó. Yo fruncí el ceño, incapaz de pronunciar palabra-. Dijo que me ayudaría; pero en ningún momento trató de forzarme a nada. Yo simplemente... acepté. Y luego no pude verla a la cara durante las lecciónes -se rió. -Esa mujer no trataba de ayudarme, se estaba aprovechando de ti. ¡Eras sólo un niño! -Lo era -asintió, y cuando me miró hubo un brillo especial en sus ojos que me delató un atisbo de dolor-. Realmente lo era... Y de los buenos, ¿sabes? -¿Por eso ahora te... acuestas con tantas chicas?  -Tal vez, no lo sé. ¿Me estás haciendo la psicológica? -A lo mejor -suspiré-. Lamento que haya sido así, Jungkook. -También yo. En parte -entrecerró los ojos-. Esos chicos me dejaron de molestar cuando les conté. Y por consecuencia la profesora fue relevada de su oficio. -¡Omo! ¿La echaron? -Así es -ladeó la cabeza-. Supongo que conocía las consecuencias. Me quedé en silencio, observándolo con detenimiento.  Jungkook quería que nos "conociéramos mejor", y eso era justamente lo que necesitábamos. Más allá de si algo pasaba o no entre nosotros, jamás me habría imaginado que una cosa así pudiera haberle hecho cambiar. En teoría, todos nuestros monstruos se debían a cosas del pasado, ¿no? -Te mentí -dije al final, avergonzada-. No he visto a Niels desde el kindergarden -me ruboricé-. No... lo he hecho con nadie. -Eso es genial, entonces. Le miré con intensidad. -¿Por qué? Jungkook se me acercó y acunó mi rostro entre sus palmas. -Porque quiero asegurarme de que el primero con el que lo hagas sea alguien que te quiera de verdad -sonrió-. Y, en lo posible, que no sea tu profesor de literatura. Me reí.
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