Al llegar a su territorio, como cada día, me impidieron el paso. Mi propia gente me estaba impidiendo. —¿Cómo se atreven ustedes, simples homínidos, a impedir el paso al alfa? háganse a un lado— ordeno Convel con molestia. El motivo era el simple hecho de que ellos decidieron ir con mi hermano y lo tomaron como líder, pero eso no quitaba que yo era el rey alfa de todo y, como tal, por ley tenían que someterse a mí. Solo fue cuestión de utilizar "the intimidating look", a lo que se quedaron paralizados. —¡Imbéciles!— se burló Convel de ellos. No me tomó ni cinco minutos poder caminar con tranquilidad hasta que el aullido de mi hermano resonó en todo el lugar y, al instante, apareció con un grupo de licántropos detrás de él, dispuestos a enfrentarme, todos en su forma bestial y utilizando

