Mi pequeño corazón latía rápido; estaba nerviosa y asustada de que esto me metiera en problemas y no sabía qué hacer. Además, no podía mentirle. —Sí, somos amigos… Pero… es que… No... No es que te oculte… Simplemente, mamá me pidió que no dijera nada y yo no puedo romper promesas… —dije en voz baja y avergonzada. Al verme y escucharme, su mirada se ablandó y comprendió, pero eso no quería decir que su curiosidad quedaría así. Con delicadeza, tomó mi mano y le dio un apretón. —Escucha, linda, no te voy a presionar, solo que es extraño que una niña de apariencia humana tenga tales habilidades.....Puedes controlar la naturaleza, puedes comunicarte con los animales y ellos te entienden....Pudiste entenderme sin ningún problema en mi modo bestial y, sobre todo… — Todo eso era una clara señal

