Belladonna se giró con gracia, sus ojos brillando con una mezcla de poder y misterio. Xeltharion, con su mirada fija y su desconfianza palpable, la siguió sin decir una palabra. Con un gesto elegante, ella hizo un leve movimiento de la mano, indicando a los guerreros que la acompañaran. —Ven, mi rey—, dijo con voz suave pero imperiosa. —El plan ya está en marcha. Si realmente deseas recuperar lo que has perdido, debemos avanzar rápidamente. El tiempo es tan volátil como la marea, y si no actuamos, el destino se nos escapará de las manos. Xeltharion la siguió de cerca, los pasos pesados de sus guerreros resonando detrás de ellos mientras se adentraban en el oscuro bosque que rodeaba la cabaña de la bruja. Era un camino conocido, pero ahora todo parecía diferente, como si el aire mismo es

