Entonces, como una ráfaga de viento en medio de mi tormenta interna, la idea se coló en mi mente. Dominie está en el castillo. Si Steffan estaba aquí, si él realmente era el hijo de mi antigua pareja, entonces… entonces Dominie debía estar allí también. ¿Estaba vivo? ¿Cómo había cambiado después de todo lo que ocurrió? ¿Estaba bien, o había sucumbido al mismo destino que creí haberlo arrebatado? Sentí un nudo en el estómago, una oleada de emociones que no supe cómo procesar. Quería correr, ir a él, abrazarlo como si el tiempo jamás hubiera pasado. Pero también sentía miedo, una incertidumbre insoportable. Habían pasado tantos años, y yo había cambiado tanto. ¿Cómo iba a ser él ahora, si es que aún quedaba algo de nuestro amor en la sombra de todo lo que había ocurrido? Miré a Steffan de

