—Me alegra que los hayas aceptado. Antes eras tan terca —me miró de forma juguetona. ---- De buen humor, entré en mi casa con varias bolsas en las manos. —¡Estoy en casa! —exclamé feliz al abrir la puerta, pero para mi sorpresa todo estaba oscuro y en silencio. «¿A dónde se fueron estos dos?», pensé. —¡Mateo! ¡Jennifer! ¿Dónde están, chicos? ¡Ya llegué! —grité, por si acaso estaban en sus habitaciones. Dejé caer las bolsas al suelo y, justo cuando estaba a punto de encender la luz, esta se encendió sola y escuché un grito al unísono: —¡FELIZ CUMPLEAÑOS! ¡Oh, Dios mío! ¡No puedo creerlo! ¿C-cómo es esto posible? ¿Mi hermano y mi hermana me prepararon una sorpresa? Y no solo eso… mis amigas también estaban allí. Jessica, Vee, María, Erica y Ella. Todas estaban ahí. —¡Oh, Dios mío!

