pov Aria —¿Y qué es lo que las tiene a todas tan felices esta noche? —oímos decir una voz ronca y profunda detrás de nosotras. Sentí cómo el aire a mi alrededor se volvía denso. Vi a todas las chicas abrir los ojos de par en par, completamente paralizadas. Damas y caballeros… El mismísimo diablo acababa de aparecer. Sin embargo, lo que más me desconcertó fue la reacción de las chicas. Parecían aterrorizadas, y no entendía por qué. Todas nos giramos al mismo tiempo y, en ese instante, deseé con todas mis fuerzas que el suelo se abriera y me tragara. No podía creer lo que tenía frente a mí. Los multimillonarios más atractivos de la ciudad. Aquellos por los que miles de mujeres suspiraban… aunque todos sabían que estaban casados. Todos, excepto el señor Rude. Oliver no estaba casado,

