—Lo besé de nuevo —dije en un tono frustrado. —¡¿Esperar qué?! ¿Besaste a quién? Chica, más te vale abrir esa puerta y decirme exactamente qué está pasando. Deja de andarte con rodeos y dime a quién acabas de besar. —¿Quién más que Sebastián? No sé qué me pasa, María. ¡Creo que ya me estoy volviendo loca! —dije. —Cálmate, nena. Dime, ¿cómo sucedió? —preguntó en un tono emocionado—. Necesito la historia completa —añadió. —¡¿María?! —la llamé por su nombre y puse los ojos en blanco, aunque no podía verme. —¿Qué? No me hables así. Estoy feliz, ¿por qué no? Tú, más que nadie, sabes cuánto queríamos que terminaras con Sebastián… ¿verdad? Y acabas de decir que lo besaste por segunda vez —dijo con alegría. —En realidad… no sé si debería decir esto, pero no fueron solo dos veces, sino… cuatr

