Capítulo 15— Desinhibidos
Narrador
La música resonaba por todo el lugar mientras las personas se movían al ritmo absortas en sus mundos, mientras Emma y Charlie caminaban por la multitud. Apenas venían llegando después de un largo día de trabajo, por lo que la noche apenas comenzaba para ellos. Acercándose a la barra, Smith fue el primero en levantar la mano para llamar al barman, y al acercarse a ellos, ordenó:
—Un John Wellington para mí, y para ella— señaló a Emma, quien tras sonreírle al chico del otro lado, dijo:
—Una margarita, está bien— asintiendo, el chico con sus brazos repletos de tatuajes, y piercing en una ceja comenzó a trabajar en lo ordenado, y regresando la mirada al frente una vez Emma tomó asiento a su lado en un banco de la barra, Charlie se giró para observar cómo las personas a su alrededor no paraban de bailar.
—¿Qué tal te parece ese par? Parece que se comerán entre ellos— Señalando a una pareja que se besaba acaloradamente sumidos en la ebriedad. Charlie preguntó observando a Emma, quien empezó a negar por la fogosidad del momento con una pequeña sonrisa, pues parecían necesitar una habitación con urgencia antes de terminar desnudos en el lugar, y tomando el trago que les extendió el barman después de agradecerle, respondió:
—Creo que deben ir a un hotel ahora mismo.
Carcajeándose, los dos empezaron a conversar sobre un par de asuntos irrelevantes mientras entraban en calor, y tomando un par de tragos más. Cuando el alcohol los hizo soltarse, dejando las formalidades a un lado, Emma preguntó, tratando de saber un poco más de Charlie:
—Pero cuéntame algo de ti ¿cómo estuvo tu día? ¿Qué tal el trabajo hoy?
Charlie, agotado por un día estresante en el que se encontraba trabajando en un par de asuntos, agitó la cabeza en negación antes de girarse para ordenar otro trago al chico deseando no hablar de ese tema, y bufando, respondió:
—Ni me lo menciones... El solo hecho de recordarlo me estresa. Hace que me duela la cabeza.
Comprendiendo exactamente a lo que se refería, pues solía pasarle muy a menudo que el trabajo se hacía más pesado de lo usual, sofocante hasta el punto que necesitaba salir de Cosnett C. A para despejarse, Emma solo tomó un sorbo más de su bebida y, desviando la mirada hacia la pista de baile donde las personas no paraban de bailar, se le ocurrió responder:
—Te entiendo... Pero te aseguro que no es nada que un buen baile no pueda aliviar.
Señalando a las personas que se movían al ritmo de la música, Charlie sonrió de lado negando, pues eso ni pensarlo, no le gustaba hacerlo, no se sentía cómodo, y agitando la cabeza solo soltó:
—No, Emma... Eso no.
Abriendo la boca con un deje de incredulidad pero también de molestia, ya que la estaba rechazando, Emma se puso de pie renuente a aceptar un no como respuesta, y bebiendo el resto de la quinta margarita que quedaba en su copa, tomó de la mano a Charlie para arrastrarlo la pista de baile. Llegando justo a donde quería, lo liberó antes de girarse para quedar uno frente al otro, y sonriendo de lado susurró acercándose a él
—Ya verás que ayudará... Tu solo quédate tranquilo... yo me encargo
Colocando ambas manos sobre el pecho de Charlie, Emma empezó a moverse al ritmo de la música de manera sensual, tocándolo deliberadamente sin dejar de mirarlo. Mordiendo su labio inferior, sintiéndose hechizado por los movimientos de Emma, Smith permaneció inmóvil viendo cómo ella subía y bajaba, tocando su torso con demasiada sutileza y viendo cómo su mirada poco a poco se oscurecía por el deseo que empezaba a invadirlo, ella sonrió.
Sabía que estaba jugando con fuego, que estaba entrando en un terreno demasiado peligroso al tocar a Charlie de esa manera, pero no le importaba, no en ese momento. Se suponía que estaban allí para dejar todo atrás, olvidarse de Michael y todas sus mentiras dichas, la farsa que pretendían sostener, y eso mismo haría sin importar a dónde la llevaría esa locura. Subiendo por los brazos de Charlie, arrugando con las yemas de sus dedos la tela de su chaqueta sin dejar de moverse al ritmo de la música, Emma se acercó para realizar una pregunta, y sintiendo su aliento chocar con su piel al punto de que sus cuerpos se rozaron, él se estremeció
—¿Y ahora? ¿Te sientes mejor?
Asintiendo apretando sus labios, sabiendo exactamente lo que ella estaba haciendo, Charlie solo sonrió de lado dispuesto a ceder solo un poco, solo para ver que tan lejos estaba dispuesta a llegar, y tomando su cintura, la pegó a su cuerpo sintiendo cómo la temperatura entre los dos empezaba a subir:
—Un poco...
Tomando la mano que se aferraba a su cintura, dispuesta a llegar hasta el final con esa locura, Emma se zafó de su agarre dando un paso atrás antes de colocarse de espaldas para seguir bailando, esta vez frotando su trasero en la entrepierna de Charlie, que empezaba a despertar por lo que ese simple movimiento provocaba, y sonriendo más amplio al ver que había logrado justo lo que quería. Emma se apoyó sobre el pecho de Smith, cuyo corazón latía con desenfreno:
—¿Y así? ¿Te sientes mejor?
Soltando entre dientes, sintiendo una punzada en su pelvis cuando el deseo empezó a invadirla también, Emma esperó una respuesta de Charlie, que llegó de inmediato aferrándose de nuevo a su cintura, apretándola más su cuerpo hasta el punto que parecía no desear dejarla ir, y sintiendo su aliento chocar con su nuca. Él respondió:
—Mucho mejor ahora... Creo que podría acostumbrarme a esto.
Empezando a moverse al ritmo de la música, los demás presentes desaparecieron quedando sumergidos en el enigmático momento, y moviéndose de la misma forma, con descaro, con desenfreno, Charlie apretó los dientes cuando las ganas de follarla allí mismo se hicieron insoportables.
—Emma... Deberías detenerte.
Tirando de su nuca una vez sintió que no podría resistir más si seguía moviéndose de esa manera, tentándolo, siseó, y sonriendo pues apenas iniciaba, ella respondió girándose para verlo a los ojos, los cuales decían mucho más:
—¿En verdad quieres que me detenga, Charlie?
Bajando las manos por su pecho aferrándose a su camisa, Emma terminó con la poca distancia que los separaba quedando a escasos centímetros sus labios haciendo sus respiraciones chocar, observándolo de manera inquisidora deseando saber si era eso lo que realmente deseaba, y soltando una maldición entre dientes por lo que quería hacerle, por lo que despertó un simple baile, Smith pasó saliva antes de responder con la poca cordura que le quedaba.
—Sí...—Trago grueso, mintiendo — Creo que es hora de irnos.
Sintiéndose desinhibida por el alcohol consumido momentos antes, Emma negó retrocediendo dispuesta a seguir bailando hasta no poder más, y tirando de ella de nuevo pegándola a su cuerpo mientras la tensión s****l entre los dos no dejaba de crecer, Charlie siseó sabiendo que no podría resistir un baile más de esos. Ella le gustaba, lo hacía desde el primer momento que la vio en ese elevador persiguiéndolo, y tenerla así bailando de ese modo, después de ver esas fotos, ese beso, esas miradas, era una maldita tortura.
—Es muy temprano aún, no me quiero ir— Haciendo un mohín con su boca, pestañeando un par de veces como una niña en medio de un berrinche, Emma preguntó y tomándola de la mano sin pensarlo más, Charlie tiró de ella sin darle espacio a rechistar, saliendo del lugar deteniéndose solo para esperar el auto —¿A dónde me llevas?
Con su frente fruncida, y un poco molesta por ser detenida cuando el baile se tornaba más excitante, Emma preguntó, y tomándola de sus mejillas, Charlie solo respondió sabiendo que tenía que salir de allí, alejarse de ella antes de hacer algo que deseaba hacer con todas sus fuerzas.
—A casa... Te llevo a casa, Em.
Tratando de convencerse de que era lo mejor para los dos debido a su estado, Smith respondió, y yendo directo a la trampa, el departamento de Emma se convertiría en su nuevo lugar de culto donde adoraría tenerla en sus brazos.