Fernanda
-Mona - habla Nina y sonrío para abrazarla.
-Mamacita, que hermosa estas - habla mirándome y ruedo los ojos riendo.
Salgo del aeropuerto y vamos hasta el auto.
-¿Y cómo van las cosas? - pregunto mientras caimán maneja.
-Ya le empaqué la ropa monjita - haba con diversión y sonrío negando con la cabeza.
-¿Y como voy a entrar ya hablaste?- pregunto atenta y ella sonríe.
-Claro que si mi amor, obviamente ya hable con la madre, voz tranquila que esa se comió el cuento completo, ella jura que eres muy devota a nuestro dios y quieres entregarte a él y todo eso - asegura sonriendo con orgullo y río.
-Perfecto, así puedo acercarme al nene, estoy muy feliz - hablo feliz y ella sonríe.
-Eres una mujer espectacular, aún sabiendo que su madre les está haciendo la vida una mierda estas detrás del niño para cuidarlo - habla mirándome con impresión y sonrío.
-Nena, quien dice que el amor o el aprecio por alguien tiene papás, sabes que no me dejo llevar por eso, en ese nene veo a mi hijo, además el merece que lo cuiden y lo amen, se que Dimitri estará feliz de verlo, yo estoy dispuesta a tenerlo a mi lado, es un nene inocente - aseguro pensando en ese momento.
Creo que se va a desmayar cuando vea a su hijo, ahora mismo ha de estar echando humo pero se que va a reaccionar y entenderá mi punto, se quedará con la maniática esa.
-Por eso eres mi amor platónico - dice con diversión y río.
-Tan boba, venga más bien pasame la maleta - hablo bajando del auto al estar enfrente del instituto.
-Se me cuida, no va a poder hablar mucho por teléfono pero yo le metí uno en el bolso, está encriptado nadie me la va a rastrear - asegura entregándome el bolso y asiento.
-Gracias Nena, se me cuidan, caimán - hablo alejándome de ellos y él asiente con una sonrisa.
Él auto arranca rápidamente y se va dejando solo el humo.
Suspiro y miro el lugar.
Tocó el timbre y al poco tiempo salió una mujer muy viejita vestida de monja..
-Adelante - dice con un acento ruso y sonrío de lado.
-Gracias por recibirme - hablo bajando la mirada y entró al lugar.
Ella me guía hasta una habitación y me indica que hacer.
-A las cinco tiene que estar en el comedor, a esa hora comen los niños - habla con dureza y asiento.
-Si madre - obediente como una linda oveja mansa.
Si supiera.
Detesto estar en Rusia, no me gusta este lugar, creo que más que todo es por todos los conflictos que he tenido por culpa de algunos rusos en el pasado…
Me cambio y arreglo todo para prepararme..
Miro la foto que tengo de Nathan y sonrío.
Es adorable este niño.
La hora de la cena llega y salgo para ir al comedor, claro que preguntando y preguntando hasta llegar ahí.
Hay muchos niños sentados y muchas monjas regañando como dándoles la comida a los niños.
En una esquina veo una mata de rulos castaños y mi corazón bombea con fuerzas…
Me acerco y lo veo sentado sólito.
-Hola - saludo sentándome a su lado y él me mira de reojo más no responde.
Quizás solo habla ruso.
-¿Qué idioma hablas? - pregunto en ruso y él me mira.
-Ruso y italiano - responde en ruso y sonrío.
-Va bene, yo igual - aseguro y él sonríe un poco pero baja la mirada.
-¿Come ti llamas? - pregunto en italiano y él me mira.
-Nathan - responde y sonrío.
-Bello nombre - aseguro y él sonríe un poco.
-Vamos come - le indicó con cariño para que se alimente y suspiro.
Esto no es una cena, que cosas le dan aquí.
Él asiente y empieza a comer y cuando sube su mano la manga de su camisa se sube y veo un moretón.
¿Que demonios?
-Ragazzo, cosa ti è successo lì? - pregunto y él baja la mano y baja la mirada.
Él niega la cabeza y suspiro.
-Va bene, come - digo con calma y él no dice nada.
Acaso están maltratando a los niños.
Por qué demonios hacen eso..
A lo lejos veo que una bandeja se le cae a un niño y una monja le da una bofetada y Nathan se sobresalta.
Maldita.
-¡No! - grito corriendo hacia el niño y cubriéndolo con mi cuerpo.
La mujer me mira furiosa y me tira para pegarme pero se atraviesa otra monja..
-Es nueva, perdone la - habla la mujer más joven que la maldita que le acaba de pegar el niño.
-Que no vuelva a pasar, que alguien le enseñe las reglas a esta muchacha insolente e irrespetuosa - habla furiosa y se aleja de ahí.
Reviso al niño y su mejilla está roja casi que le filtra sangre.
-¿Estás bien? - le pregunto en su idioma y este asiente con lágrimas en su rostro y suspiro.
Él niño me abraza y dejo un beso en la cabeza.
-Vaya a comer - ordena la mujer apartando al niño y este se aleja con la mirada en el suelo.
Dios mío que es este lugar.
-Y usted, hay reglas - habla seria y la miro a los ojos.
-Aquí se hace todo al pie de lo que la madre juana ordena, no las desafíe le ira mal, no se encariñe con ningún niño, aquí todo aprenden a ser hombres fuertes, ese es el lema - habla para irse y dejarme con la rabia en la punta de la nariz.
Esto tengo que cambiarlo.
Que mujer tan maldita dios mio, quien hace eso.
Por dios esto es inhumano, son solo niños.
Giro y me encontré con la mirada de Nathan y sonrío para que no esté asustado.
Él baja la mirada y salgo de ahí sin ser vistq.
Me llevaré a Nathan pero no voy a permitir que estas locas maltraten a estas criaturas.
Llego a mi habitación y busco el teléfono y entro al baño de mi habitación.
-Mi amor, no pensé que me extrañaría tan pronto - responde chula y sonrío.
-Tan boba, hay algo que necesito - hablo bajito.
-Escucho - dice y suspiro.
-Imagínese que la madre está es una maldita, maltrata a los niños, mi Nathan tiene morados y imagino que no es el único - hablo molesta.
-Y, ¿quiere que le meta un pepazo a la vieja? - pregunta y sonrío negando con la cabeza..
-Aún no, lo que quiero es que me compren un gran terreno en Rusia, aquí mismo, y que construyan lo más rápido que puedan una casa hogar para los niños, no hay niñas sólo niños así que ya sabes como va todo, no dejaré estos niños sufriendo - hablo enojada y suspiro..
-Vea, a usted le van a canonizar "la mona bendita" eh, usted quiere ayudar a todo mundo - habla con diversión y ruedo los ojos.
-Pendeja, mire que la llamaré dentro de una semana y espero que me tenga buenas noticias - hablo seria para colgar y salir de ahí.
Suspiro y acomodo mi traje, esto me empieza a molestar, es horrible estar envuelta de cabeza a pies rodó todo el tiempo.
Salgo de la habitación y al girar después de cerrar la puerta veo a la mujer que golpeó al niño.
-Mira, muchacha, más te vale no llevarme la contraria ni meterte en mis asuntos, de lo contrario, las vas a pagar - habla con amenaza y aprieto la mandíbula.
Iba a responder y echar todo a la mierda pero Nathan apareció en mi mente y solo doblegue.
Baje la cabeza mostrándome sumisa ante esa mujer cruel, parece el mismo diablo.
-Si señora- susurro conteniendo las ganas de matarla aquí mismo y que se vaya al infierno.
Veo como se aleja y respiro profundo, dios está mujer será un dolor de cabeza muy grande.
Mi primera noche fue como la espere, en vela ya que saber que habían mujeres vestidas de n***o y blanco y con un Rosario en la mano todo el tiempo maltratando a los niños me desvelo por completo.
Al día siguiente desayuné junto con Nathan y otros niños, muy temerosos y otros muy renuentes a hablar.
Segundo día, les ayudé a la mayoría con sus tareas y Nathan me habló más, eso me emociona, me está aceptando.
Al tercer día pase con la mayoría en todas las comidas, jugamos juegos de mesa y Nathan me toma más confianza..
Los días Iban pasando y entre más días pasaban menos podía soportar a estás malditas monjas que solo maltratan a estos niños,ellas no creen en Dios,son hijas del diablo definitivamente.
-Señorita - llama Nathan y lo miro.
-Dime cariño - digo agachandome enfrente suyo y él sonríe y me entrega un dibujo.
-Yo, gracias por ser la única que me cuida - habla mirándome y veo el dibujo.
-¿Soy un ángel?- pregunto y él asiente.
-Usted es el ángel que le he pedido a dios todas las noches para que me cuide - habla haciendo que mis ojos se llenen de lágrimas y lo abrazo.
-No dejaré que nada malo te pase - susurro en su odio y él asiente.
Dejo un beso en su mejilla y me separo al escuchar las botas resonar por la madera.
-Tu, ven conmigo - habla la anciana malvada mirando a Nathan y este se llena de temor.
-¿Que, por que? - pregunto llena de rabia y ella me miró furiosa.
-Nathan aquí - ordena sin mirarlo y Nathan con la cabeza abajo se va pero me meto enfrente de él para que se detenga.
-¿Me está desafiando? - pregunta la mujer furiosa y sonrío con malicia para quitarme la parte superior del traje.
-Maldita bruja vestida de monja, juro que nunca más vas a lastimar a otro niño - aseguro sujetando su cuello apretándo lo y esta empieza a forcejear.
-Nathan ve a mi habitación , corre - hablo y él sale corriendo y empujó a la mujer contra la pared.
-¡Hermanas, hermanas!- grita la anciana y sonrío.
-Cállese - ordenó y goleó su cara.
-Vamos a ver si le gustaría estar con hambre por horas, así como lo hace con estos inocentes niños - hablo amarrando sus manos y pies.
-¡Son bastardos, por eso están aquí!- grita y niego con la cabeza.
-Callese demonio - ordenó amarrando la boca.
La miro con odio y superioridad sonriendo satisfecha.
-Quizás tarde un día o menos en que la encuentren, no lo sé, tampoco me importa - hablo restando importancia y salgo de ahí cerrando con llave.
Me acomodo el traje y respiro tranquila, se siente tan bien hacerla pagar…
Ya es tarde por lo tanto entro a mi habitación y escucho un llanto que me alerta.
-Nathan, cariño por qué lloras?- pregunto arrodillándome enfrente de él y él me abraza.
-No quiero que la castiguen por mi culpa - habla llorando y sonrío con ternura.
-No, no llores mi niño, nadie me va hacer algo, no llores - hablo limpiando sus mejillas y él solloza.
-¿De verdad?- pregunta con la mirada llena de lágrimas y sonrío dejando besos en sus mejillas y frente para abrazarlo.
-De verdad cariño, ven, es hora de descansar - digo para alzar lo y llevarlo hasta la pequeña y dura cama en la que duermo.
-Pero, dónde dormirá usted - pregunta mirándome y sonrío.
-Solo descansa pequeño yo estaré aquí cuando despiertes - aseguro dejando un beso en su frente y lo abrigo.
-Me hubiera gustado tener una madre como usted - dice antes de cerrar los ojos y sonrío con alegría y ternura.
Acaricio sus cabellos y escucho un pequeño ronquido.
Nos vamos hoy mismo, bueno en la madrugada.
Nathan es un niño tímido pero adorable y encantador.
Es respetuoso pero muy asustadizo y nervioso, cualquier alboroto lo altera y eso me molesta.
Es por culpa de estas monjas malvadas.
Miro el dibujo que me hizo y sonrío llena de felicidad lo cual me hacen dar ganas de llorar..
Me siento tan ansiosa por ver le la cara a mi italiano al ver a su hijo, a ese bebé de un año que pensó muerto en manos de su madre.
-Chula, sácanos de aquí hoy mismo, te espero fuera de este lugar a las tres de la madrugada, con Nathan - hablo dejándole un mensaje de voz y apago el aparato.
-Nadie te volverá a lastimar mi niño - susurro acariciando sus cabellos.
Estoy tan ansiosa de poder reencontrarlo con su papá.
Con el hombre que más ha sufrido con su pérdida