Capitulo 10

2372 Words
Fernanda Abro los ojos sobresaltada mirando a todos lados y veo solo oscuridad lo cual me empieza a angustiar, puede que sea tonto pero no me gusta estar en la oscuridad. Me levanto como puedo aún ciega sin saber por dónde voy, camino y camino y caigo al suelo al tropezar con algo pero me levanto sobando un poco mi pierna. Eso me dolió. -¿Dónde está la puerta?- gruño caminando y de pronto mi rostro pega contra una pared.. -¡Ahhh!- grito estresada y al abrir veo que es la salida de la habitación. Estúpida puerta. -Ahg, mi cara - susurro enojada y masajeo mi nariz. Suspiro y sigo caminando por el corto pasillo y veo unas cortas escaleras y de ahí la sala de estar. Miro a todos lados y aún no se donde estoy, estaba con Dimitri así que, creo que estoy en su departamento. Miro y me acerco a la doble puerta de madera y al abrir veo a Dimitri dormido de manera incómoda. Sentado en el sillón y con los brazos y cara sobre el escritorio. ¿Qué hace aquí? ¿Por qué estará durmiendo aquí? Me acerco a él y decido despertarlo. Veo un reloj en la pared y son casi las cinco de la mañana. -Dimitri - susurro moviendo un poco su brazo y este no reacciona. -Oye, despierta - insisto moviéndo lo y este de pronto sujeta mi mano y me mira confundido. -Disculpa, no recordaba que estabas aquí - habla aflojando su agarre pero no me suelta de la mano. Antes de poder hablar veo su mirada bajar sobre mi cuerpo y lo sigo. Mi rostro se pone muy rojo y caliente. ¿Por qué no me di cuenta? ¿Por qué no tengo mi pantalón puesto? -Dios mio, por que no tengo mi pantalón puesto¿ - pregunto alejándome molesta y él se colocó de pie. -No te toqué si lo estas pensando, ten - dice pasándome su abrigo y me cubro lo más que puedo. -¿Y, cómo has dormido, te has golpeado? - pregunta tomando asiento en el sofá y yo hago lo mismo.. Esto es incomodo. -Bien, gracias, no es nada - hablo mirándolo y este asiente. -Debiste dormir en tu habitación, yo me hubiese ido a mi departamento sin ningún problema, no debería estar aquí - aseguro aun mirándolo, pero susurro lo último apartando la mirada. -Estabas tan cansada que no me moleste en despertarte - habla restando importancia y sonrío un poco.. -Bueno, gracias de todos modos - hablo sonriendo un poco y él sonríe. -Pero aún así, has dormido mal - digo y este sonríe. -Es costumbre - asegura tranquilo. -¿Te gustaría desayunar? - pregunto tratando de agradecerle por lo que hizo. -Si, que te gustaría y lo mando a traer - asegura colocándo se de pie para ir hacia su escritorio. -No, no es necesario, yo puedo cocinar - aseguro tranquila y él me mira. -¿Cocinas para mí? - pregunta con un tonto distinto y río. -Para los dos, no te emociones - hablo con arrogancia y este río y sonrío. -Lo hago - asegura y me coloco de pie. -Iré a vestirme ya regreso - hablo cambiando de espaldas ya que no puede cubrir tanto mi trasero la chaqueta que tengo. Dimitri ríe al verme y lo miro seria. -No te burles, te salvas por que no puedo hacer nada - aseguro mirándolo con amenaza y este sonríe. Antes de que él hable salgo casi que corriendo hacia el dormitorio. Entro al lugar enciendo la luz y me fijo que me he tropezado con mi propio zapato. Me visto y entró al baño, lavo mi cara y mi boca. Me miró en el espejo y suspiro. No se ni para qué dije eso, debería solo irme, pero no puedo. -No, si puedo solo no quiero - susurro mirándome con seriedad a través del espejo y buffo para salir de ahí. Dimitri está comportándose de manera muy diferente, demasiado diría yo, esto nunca lo había notado antes. Esto no es normal. Además que por lo que me dijo ayer, no se si confiar en él. Hace años nos llevábamos como perros y gatos, y ahora está así de distinto. Aunque si lo pienso bien, cuando perdí la memoria temporalmente él se comportó como un caballero, claro yo no recordaba nada y él seguro solo quería seducirme y tenerme rendida a sus pies y así joderme la vida. Pero esto se está volviendo aún más profundo que antes. Ahora aparece como todo un caballero, si antes me hubiese mirado sin pantalones que tantas cosas indebidas no me hubiese dicho. Me hubiese comido con la mirada, pero esta mirada fue muy distinta, se que no le soy indiferente sexualmente pero no solo eso quiero. No quiero que solo me quieran por mi cuerpo, si no por mi, por mi forma de ser, que no solo sea sexo. Necesito hablar con Dimitri, tengo que aclarar muchas cosas que si no lo digo mi mente estallará. Al bajar veo a Dimitri sentando mientras apoya sus codos sobre la isla de la cocina y bosteza mostrándose cansado. Que estaría haciendo anoche que no durmió bien. Aún no entiendo qué hace aquí, él debería estar en Italia, ya que me imagino que aún seguirá en esos negocios turbios del cual yo no pretendo participar -Deberías descansar un poco, te llamo apenas tenga todo listo - aseguro haciéndome notar y este me mira. -No, solo - pero lo interrumpo. -Vete a descansar - ordenó y este sonrió de lado. -Esta bien, voy al sofá - habla caminando hacia el sofá y se sienta. Él departamento es grande pero no hay paredes que dividan entre sí los lugares desde la cocina veo todo. Empiezo a preparar el desayuno y también decido hablar. -Sabes, es extraño esto - hablo sin mirarlo mientras preparaba los huevos. -Extraño, ¿por qué? - pregunta y suspiro. -La verdad aun no creo todo lo que me has dicho ayer - hablo mientras revuelvo los huevos. -Es por que no me tienes confianza pero se que pronto cambiaré eso - asegura tranquilo y sonrío rodando los ojos. Siempre es tan seguro de todo, será que nunca le han dicho que no, o algo no le ha salido como quiere. Parece que no. -Eso crees? - pregunto exprimiendo las naranjas. -Esto seguro - susurro en mi odio logrando que el calor de su aliento eriza mi piel. Mi respiración se acelera y me pongo rígida. -De, deberías ir a descansar - hablo tratando de no flaquear y seguir con el jugo. -Yo no quiero dormir aún - susurro cerca de mi odio y suspiro cerrando los ojos por un momento. -Dimitri - susurro y al dar un paso hacia atrás choco con su cuerpo. No sé en qué momento hace que gire y dé ese giro sus labios atacan los míos sin piedad alguna. Decir que me voy a resistir es imposible, en el fondo anhelo ese beso. Sujeto su nuca y él pasa una mano por mi cintura y la otra la coloca sobre mi mejilla. Nuestros labios se disfrutan dando paso a que nuestras lenguas bailan al ritmo de la pasión y lujuria. Estaba tan cegada en ese beso que al separarnos esperaba aún más que solo un beso, aún deseaba que nos siguiéramos besando pero no pasó. Abro los ojos y me doy cuenta que la mirada de Dimitri parece una mirada intensa pero tranquila,como,¿ feliz? y con ella aparece una pequeña sonrisa, pero no es una sonrisa burlona, no, no es así, es todo lo contrario, es una sonrisa llena de cariño,tranquilidad. Deja un beso pequeño sobre mis labios y pasa con mucho cuidado la yema de su dedo pulgar por mi mejilla. -Haré las cosas bien esta vez - habla sonriendo y deja un beso en mi nariz. Y yo parpadeo varias veces para reaccionar y lo abrazo. -Aún que me cuesta creerte, pero lo intentaré - hablo dejándome llevar por la emoción que me causa su ternura, anhelo sus, sus caricias, por que seguir negándome,no puedo, Dimitri me abraza sacándome de mis pensamientos… -Debería seguir con el desayuno - hablo levantando la mirada y en vez de soltarme me aprieta más a su cuerpo y río. -Dimitri - me quejo y este ríe. -Ya está gruñona - habla soltandome y sonrío. ¿Será muy tonto sentir frío? Porque eso sentí en cuanto se separó de mí… -Anda ve y descansa, ya te llamo - aseguro mirándolo y este asiente. -Como ordene mi rubia - habla con voz graciosa y río negando con la cabeza. -Él sueño te afecta - aseguro mientras este se aleja y sonrío. -Creo que no es el sueño - habla desde el sofá y sonrío de lado. -Trabajo - deduzco como una opción. -No - dice y hago un sonido con mi boca. -Entonces no se que te afecta - hablo mientras preparo un poco de pechuga de pollo a la plancha, y fruta picada, exactamente fresas con durazno. A Dimitri me encanta. Bueno no sabía,pero recordé que le gustaba,así que parece que mi memoria está aún medio turbia.. -Tu, y no de la mala manera, todo lo contrario - asegura y lo miro sin entender y este sonríe. -Ven, ya está listo - aseguro dejando todo en su lugar. -Huele delicioso - habla acercándose. Apenas coloco todo frente a él este sonríe. -Has recordado mi desayuno favorito - habla para mirarme pero parece más una pregunta. -Si, lo recordé, y como no si te la pasabas diciendo que te preparan eso cuando empecé a vivir una temporada con ustedes - hablo para sentarme y empezar a desayunar. Veo que Dimitri no lo hace y antes de preguntarle qué pasa él habla. -En ese tiempo fui un total idiota, ojalá algún día me perdones - habla para mirarme y de un impulso que ya no quisiera esconder, sujeto su mano. -Quizás, yo tampoco fui muy buena contigo, y es por que me sentí muy mal con todo lo que pasaba, pero después hablaremos de ello, desayuna que se enfría - hablo para sonreir un poco y este sonríe igual. -Mia bella rubia - habla acentuando más su italiano y besó el dorso de mi mano y río bajito negando con la cabeza. -Ya, desayuna - hablo para seguir comiendo y él hace lo mismo. Primera vez en nuestras vidas desde que nos conocemos que no estamos peleando ni diciéndonos groserías, y ni siquiera se me ha pasado por la cabeza querer darle un tiro, esto es nuevo. Él me altera los nervios, pero no es de una forma mala, si no de una forma muy especial, lo cual me hace sentir como tonta. Él desayuno paso con tranquilidad, hablamos muy poco ya que apenas terminamos de desayunar he decido arrastrar a Dimitri a su habitación. -Pero estoy bien, no - pero lo interrumpo. -Ya cállate puedes, debes descansar, y no es que me importe mucho pero te ves muy cansado - hablo tratando de no darle mucha importancia y él ríe, una risa suave lo cual hace que sonría sin mirarlo. -De acuerdo, está bien - dice y de pronto con un rápido movimiento soy arrastrada hasta caer en la cama. Sus brazos me rodean de manera reconfortante y eso me gusta. Aún que no debería, ¿no? -No hables, solo déjame abrazarte - susurro rozando su nariz con la mía de manera cariñosa y sin poder evitarlo siento mis mejillas calientes. -Pero - y me besa, es un beso fugaz pero evita que hable en ese instante. -Solo quiero abrazarte - asegura cerrando los ojos y sonrío negando con la cabeza. Solo un abrazo, y me acaba de besar. -Bien esperaré a que duermas - susurro y hasta ahora no había notado que mi cuerpo estaba tenso. Me relajo y decido no pensar en nada más, solo es un abrazo. Solo es eso. Exactamente no se cuanto tiempo paso pero se que me he quedado dormida. Al ver que aún seguimos en la misma posición decido levantarme sin despertarlo y así lo hice. Se nota mucho que está agotado por ello no pienso despertarlo. Sonrio de lado y me atrevo a dejar un beso en su mejillas. Salgo de la habitación y al estar en la sala de estar para ir a la cocina un sonido llama mi atención. Es el celular de Dimitri, ¿contestó? No debería, eso es una llamada para el pero…. Suspiro y lo tomo para contestar. -Diga - contesto en un tono serio y nadie responde al instante ,pero a los pocos segundos lo hacen -Oh, hola, seguramente eres la encargada de limpiar el departamento de mi hombre, serías tan amable de decirle que su prometida lo está llamando, es que necesito su opinión para algo de la boda - habla con voz melosa y empuño las manos sin saber por qué siento tanta rabia. -Claro, no se preocupe su recado le llegará, buen día señora - hablo entre dientes, ¿por qué siento rabia? Quizás tristeza. -Muchas gracias querida, hasta luego - habla con un tono muy hipócrita. Es una estúpida. ¿Prometida? ¿Boda? Todo fue una mentira, todo lo que me dijo. -Qué estúpida soy - hablo para mi misma y de la rabia siento mis ojos agudos. ¿Por qué no pude ver que me mentía? Solo juega conmigo. -Nunca va a cambiar - susurro echándole un último vistazo al lugar y salgo de ahí con mis cosas. ¿Por qué no puedo dejar de decepcionarme de las personas? De los hombres. ¿Será que sólo Esteban era el hombre perfecto para mí? Pero él ya no está. Quizás mi soltería me está volviendo loca y por ello no me fije de las verdaderas intenciones de Dimitri. -Qué estúpida - susurro con rabia y limpio una lágrima rebelde de mi mejilla mientras voy en el taxi. No quiero verlo más. Al llegar a mi "hogar" me dejó llorar con toda libertad ,que estúpida fui al creer en esas ridículas palabras falsas… -¡Eres estúpida Fernanda!,¡ESTÚPIDA! - grito furiosa ….
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