Hola, yo soy Eddy, soy un joven millonario de 27 años, tengo una mansión, vivo con cientos de mujeres, todas supermodelos deseadas por todos los hombres del mundo, soy un hombre bastante exitoso y, por ende, soy una persona que sabe lo que quiere. Si, ese soy yo, un hombre repletó de dinero, fama, mujeres, amor y felicidad, ni que fuera un perdedor que trabaja en una gasolinera como tendero, ja, ni que fuera eso…
Mierda… si soy, en fin, lamentablemente, no soy rico, soltero, y sin dinero, ese soy yo, un perdedor más en este cruel mundo, pero, no me siento triste por eso, sinceramente ya todo me da igual, la vida es tan cruel que en cierta manera es satisfactorio ver cómo estamos estancados en nuestras tristes y patéticas vidas… bueno, cuando regresé a casa me topé con algo realmente trágico, melancólico y patético…
— Ah, ya llegué a mi hogar… ¡esposa mía ya llegué! Nah, vivó solo, no tengo ni perro que me ladré. Jaaja.
Al entrar dejo mis cosas en el sofá de mi sala, y me dirijo a mi cuarto para descansar un poco del triste día que había recibido y mientras estaba acostado boca arriba escuchando música para relajarme, nuevamente alguien toca la puerta de mi “acogedor” hogar.
— ¡Agggg! ¿ahora qué? — dije al levantarme de mi cama.
— Pizza…
Un repartidor de pizza toca mi puerta, algo realmente raro, ya que yo no había pedido pizza.
— Yo no pedí pizza. — dije.
— ¿Cómo qué no? Diablos, creo que me confundí. — contesta el pizzero.
— Ja, ¿primer día de trabajo? — pregunté.
— Si… odio ser repartidor, siempre me equivocó de domicilio, ¿ahora que dirá mi jefe?
El repartidor se parecía mucho a mí, malo en su trabajo y un bueno para nada… me caía bien, era muy joven, por esa razón decidí ayudarlo.
— Sabes que amigo, dame la pizza, te la pagaré, así no podrán decirte nada. — dije al tomar la pizza y entregarle el dinero.
— ¿pero que pasara con el dueño de la pizza? Será más que claro que llamara por su Domicio… — dice el joven repartidor.
— Amigo, solo dile al jefe que entregaste la pizza a un tipo que esperaba una pizza, no te dirá nada, porque hiciste tú trabajo. — le contesté con una sonrisa.
— Tienes razón, mi jefe pensara que solo fue un error de dirección, me dará otra pizza y la entregaré al cliente original. — deduce el chico.
— Si, ahora lárgate, me molestas… dije al cerrar la puerta.
En esta vida, existen dos tipos de personas, los que desean el éxito y los que son perdedores y esperan que sus vidas mejoren… yo la verdad, creó que no soy ninguna de las dos opciones, soy más bien, aquella persona que aceptó que su vida es un fracaso y que nada cambiara. Se que es negligente el aceptar la vida de forma tan trivial, en la que, si no eres feliz, no podrás ser feliz, pero… ¿de qué sirve la felicidad si siempre estás solo?
Mi pizza era lo único caliente que tenía en mis manos, obviamente preferiría los pechos de una mujer, pero, bueno, una pizza nunca se rechaza.
— Carajo… es pizza con piña, ¿a quién le gusta la pizza con piña? Ya que, al menos es comestible, no perderé el dinero. — dije en voz alta al tomar una rebanada de pizza.
Bueno, al menos estaba en casa, nadie podría molestarme, solo debía relajarme y ver televisión.
— A ver que hay en la tele…
Mientras tenía el control remoto de mi televisor, vi algo que llamo mi atención mientras cambiaba los canales.
NOTICIERO: y en otras noticias, la policía de Ciudad mecha, reporta a última hora que un establecimiento clandestino en donde se ocultaban varias toneladas de cocaína colombiana, fue atacada por una organización criminal que usa explosivos de alto poder contra las bandas criminales que controlan la ciudad… las autoridades reportan 18 fallecimientos incluidos entre ellos, del temido jefe de la mafia del distrito colombiano “Pablito Escobiña” las autoridades aun no tienen indicios de quienes son los responsables de los explosivos atentados contra estas pandillas, pero se está más que claro, que el dinero y las armas que eran usadas por el mafioso, desparecieron…
— Wow… otra vez atacaron a otra mafia con explosivos, ja que loco… bueno, hora de ver leñadoras en bikini. — exclame sin darle mucha importancia a la noticia.
Y mientras veía el canal más educativo que pude encontrar, “Leñadoras en bikini” nuevamente alguien toca la puerta de mi casa.
— Ag… ahora que… ¿se perdió el lechero? — reproché al levantarme del sofá.
La persona que estaba tocando la puerta, era una persona, que jamás había visto, una chica de pelo corto y oscuro, con una mirada intimidante y muy penetrante.
— ¿Quién eres? — le pregunté a la chica de pelo corto y ropa oscura.
— Anastasia Romanov, soy nueva en este edificio… ósea tu vecina. — responde la linda y ruda chica con asentó ruso.
— Ah, pues… mucho gusto, yo soy Ed…
La chica empuja mi puerta y sin decir nada y entra sin permiso a mi departamento.
— Oye, oye, no puedes entrar aquí, no, sin permiso. — le reclamé por su descaro.
— Mmmm… ¿conque así vive un patético perdedor? — dice mi nueva vecina.
— Anastasia, no sé qué te crees, pero no puedes entrar a mi casa de esta forma. — le dije.
Anastasia se acerca ferozmente hacia mí y me toma de mi camisa, reclamando por algo, que sinceramente no tenía ni idea de qué diablos era.
— Donde está mi comida. — dice anastasia al tomarme de la ropa con rudeza.
— Pero que carajos… oye... ¿Qué te pasa? — dije impresionado por el trato.
— Mas vale que respondas o te tiraré los dientes…
Anastasia no estaba jugando, en verdad esta chica quería golpearme en la boca si no respondía, la verdad, estaba muy impresionado, digo, no todos los días, una sexy y muy ruda rusa, entra a mi departamento para Amenazarme de una paliza, creó que desarrollé un nuevo fetiche con las chicas rudas esa noche, pero, aun así… no sabía que era lo que esta chica quería decir con comida.
— ¡Oye, oye, no tengo tu comida, ni siquiera sé si es un código s****l o que mierdas…!
— Te lo advertí…
La rusa me golpea en la cara, dañándome la nariz por su poderoso golpe; yo automáticamente caigo al suelo adolorido. Mi amable vecina, no se detiene con el golpe, y decide romper mi televisor con un bate de béisbol.
— ¡Nooooo! ¡ahí tenía dos temporadas guardadas de bokuno y hentai!
— Que asco me das… — dice la rusa con despreció.
Y de repente, una chica de tes delgada y más pequeña que Anastasia entra por mi puerta, regañando a la rusa que me había golpeado en la nariz.
— Anastasia, ¡qué crees que estás haciendo! — dice la linda chica de cabello claro y vestido rosa.
— Nia… ¿Qué haces aquí? — dice mi vecina asustada y apenada.
La linda chica de vestido rosado y olor a rosas, se acerca rápidamente a mí y me ayuda a pararme.
— Cuanto lo siento, ella tiene delirios muy violentos… Anastasia, ¡deja ese bate y ve por hielo! — grita Nía.
— Pero… Nía…
— ¡AHORA!
La chica de rosa, rápidamente atiende mi nariz lastimada y después, se disculpa, por lo que Anastasia había hecho. Y mientras yo estaba sentado con una bolsa de hielo en mi cara, Nía y Anastasia intentan disculparse.
— Mucho gusto, me llamo Nía, y en verdad estoy muy apenada por lo que Anastasia te hizo, pagaremos por tu televisor y los daños… ¿verdad Anastasia? — dice Nía molesta con su amiga.
— Yo no pagaré nada…
— ¡Anastasia! Es la séptima vez que le rompes la nariz a alguien desde que estamos en ciudad mecha. — regaña Nía.
— Ya, pero, él fue quien nos robó la pizza. — reclama Anastasia.
¿Pizza? No lo podía creer, estas dos… habían ordenado una pizza, y por increíble y obvio que pareciera la situación, eran las dueñas de la pizza que yo había comprado al repartidor hace solo un rato: ¿en verdad estas dos, llegaban a tal extremo por una pizza? Genial soy vecino de dos locas, al menos son muy atractivas… eso ya compensa la golpiza.
— A ver, a ver, a ver… ¿la pizza era de piña con extra queso? — pregunté al retirar la bolsa de hielo de mi cabeza.
— Si… ¿tú fuiste quien la tomó por error? — me pregunta Nía.
— Pues sí, el repartidor la trajo por error y se la compré porque me caía bien el chico, no imaginé que una rusa loca entraría y me golpearía… — confesé molesto.
— Anastasia es un poco inestable, fue militar en mosco. — confiesa Nía.
— Nía, ¿puedo romperle los dientes? — dice Anastasia.
— No, cielo, debemos disculparnos con él, recuerda que me prometiste que no serias la de antes… — dice Nía al besar a Anastasia.
Al parecer esas dos… eran pareja, o eso parecía.
— Eh… entonces… ¿son mis nuevas vecinas? — pregunté.
— Si, puedes visitarnos cuando quieras… — dice Nía.
— Eh yo creo que, No, anastasia me da miedo. — le dije con sinceridad.
— Tiene sentido. — dice anastasia.
Después de hablar por más de una hora, sobre lo que pasó, el costo de mi televisor, la pizza, al final, terminamos de hacer las paces y todo quedo solucionado, aun así, con todo el respeto y moraleja de lo que sucedió, no volveré a acercarme a esas dos… de verdad.
Bueno, en la mañana siguiente, decido ir de compras, y así conseguir algo de comida para mi desayuno. Y mientras estaba en el supermercado, en pijama comprando cereal y leche, una linda chica se me acerca.
— Hola… Eddy.
Era Anastasia, que justamente estaba haciendo las compras junto con Nía.
— Anastasia… Nía. ¿Qué hacen aquí? — dije.
— Lo mismo que tú perdedor, estamos comprando, solo que no en pijama. — contesta Anastasia al verme.
— Oye, soy un adulto y puedo ir a comprar como se me dé la gana. — reproché.
— Mjm, ¿y por eso las pantuflas de patas de oso…? — responde Anastasia al señalar mis pantuflas.
— Oye, son cómodas… — dije.
— Yo tengo unas iguales pero rosadas. — dice Nía.
— En fin… si es todo… iré a pagar por mis cosas, tengo que ir a trabajar. — dije al alejarme de ellas.
— Ja, adivino, ¿trabajas como mesero? — dice Anastasia.
— Ya quisiera, trabajó en una gasolinera. — recalque orgulloso.
Después de hablar con esas dos, compré la comida para después hacer mi desayuno y así, ir a mi trabajo, que literalmente toma todo mi tiempo de vida en este mundo.
Mientras estaba trabajando y reacomodando algunas cosas, mi jefe, me solicita en su oficina, para hablar…
— Eddy ya no podrás estar más aquí.
— Ah, ¿Cómo descubrió que robé las papitas? — le pregunté.
— Espera ¿Qué?
— Nada…
Bueno, me despedirán en el siguiente capítulo, ya nada podría ser peor…