Misterios del más allá.

2182 Words
Hace mucho tiempo, Stan Waldo, compró la mayoría de las acciones de la fábrica de periódicos, Tintesworld, con el único pretexto de entrar en el mundo de las noticias, algo completamente falso, porque, Waldo, nunca se interesó por el periodismo, él solo se pasaba la mitad de su tiempo libre en visitar la fábrica, y recorrer los largos pasillos de las bodegas del almacén, donde se guardaban los viejos animatrónicos. Dicen que los artistas son misteriosos, pero, este loco, de forma extraña, se encariñaba con esos viejos muñecos automatizados, decía que eran perfectos para inspirar un nuevo villano en su caricatura BOOMHEAD… FIGGY: un animatronico, de diseño complejo y adorable, diseñado por la fábrica de juguetes TOYO, que por desgracia entro en bancarrota y fue comprado por una compañía periodística que cambio el nombre de la fábrica a lo que ahora se conoce como Tintesworld, los animatrónicos no fueron desechados ni destruidos, sino más bien, fueron guardados, una decisión que repercutiría en las personas asesinadas, sobre todo por figgy, que al parecer no era un villano en el mundo de Boomhead, sino también en el mundo real. — ¡Hola yo soy figgy! El animatronico que estaba con John y carolina, como un maldito robot exterminador, se levanta lentamente del suelo, cual muerto viviente listo para matar. — Carolina, ¡corre! — John asustado por el animatronico que se había levantado del suelo, toma su pistola y arremete contra el muñeco, pero… — ¡hola yo soy figgy! — responde el animatronico al recibir el disparo y continuar de pie como si nada. John rápidamente, arremete contra Figgy, disparándole una y otra y otra vez, hasta quedarse sin balas, una decisión errónea ya que figgy, seguía como si nada. — Hola, yo soy figgy. — dice el animatronico antes de desplegar pequeñas cuchillas de sus dedos. Figgy, a pesar de ser un animatronico de diseño adorable, en realidad, era un ser oscuro y sanguinario, que podía alterar su cuerpo y su apariencia en algo realmente traumático, como un demonio metálico, con dagas en sus dedos y colmillos en su tierno hocico. — ¡John! ¡corre! — grita carolina. John estaba en shock al ver la aterradora y verdadera forma de ese maldito animatronico, y estando a punto de ser degollado por figgy, John dice unas últimas palabras. — ¡ahí no inventes! — grita John antes de ser atacado por el mortal animatronico… pero, antes de que fuera asesinado por el “inocente” Figgy, carolina, toma su arma y le dispara al autónomo en su aterrador rostro, distrayéndolo por unos segundos, dándole la oportunidad a la madre de Eddy, de tomar la mano de su amigo y escapar con él. — ¡Corre! — grita carolina a todo pulmón al tomar la mano de su amigo. John y carolina, se alejan de figgy corriendo con todas sus fuerzas, asustados y confundidos, corren sin mirar atrás. — ¡Ah! ¡esa cosa es un T800! — Es increíble, ahora un puto animatronico, está vivo y nos quiere matar. — grita carolina molesta y asustada. — No importa linda, ¡ya nada podría ser peor! Esto es una maldita pesadilla… — dice John sin esperarse algo realmente aterrador. Y cuando carolina y John corren al pasillo inferior de la fábrica, ellos se topan con media docena de animatronicos vivientes, todos bañados de sangre y con trozos de carne humana en sus hocicos metálicos. — No puede ser… Los animatronicos, habían asesinado al comisionado Rodríguez y sus hombres sin piedad alguna, devorándolos y descuartizándolos de maneras inimaginables… — ¿ese es la mano del comisionado? — reacciona John impactado al ver literalmente la mano cercenada del comisionado, en la boca de uno de los aterradores animatrónicos. John toma su arma y la recarga para rápidamente dispararla contra los animatrónicos … carolina estaba bastante traumada y no podían ni siquiera tomar su arma y hacer lo mismo que su compañero. — Carolina, ¡reacciona! Debemos correr… — grita John mientras dispara contra los sanguinarios animatrónicos. Los animatrónicos, no podían caer, eran maquinas vivientes, las balas no les afectaban, y John y carolina, estaban acorralados, no había escapatoria, por lo que era bastante posible que nuestros dos policías, fueran horriblemente asesinados… John sin más opciones, decide disparar contra un tubo de gas que sobresalía por el techo del pasillo, haciendo que este explotara, lanzando a los animatrónicos y a carolina, contra el suelo de forma violenta. John después de la explosión, toma a su compañera, y la carga escapando de los animatrónicos, que se habían levantado de la explosión. — ¡Debó correr, debó correr! — John estaba aterrado, pero, por el bienestar de su amiga y la adrenalina a su máximo nivel, John logra centrarse y evita caer en desesperación. John, carga a carolina por los largos pasillos, hasta llegar a un cuarto, una zona donde se guardaban toneladas de papel periódico, que se usaba para imprimir las noticias del día. John, aterrado, se esconde detrás de un pilar de sementó, mientras que Figgy y los animatronicos que habían descuartizado, arrancado y comido a todos los policías que entraron con John y carolina, entran para buscarlos. — Búsquenlos, para jugar… — ordena Figgy a las demás animatrónicos. Figgy al parecer era el que controlaba a los demás autónomos, era como el rey de la colmena, un aterrador conejo que controlaba la feroz manada que solo mataba… — Dios, por favor no… John estaba terrado, los aterradores animatrónicos , se acercaban más y más a ellos, John ya no tenía balas en su recamara y sabía que si los animatrónicos lo encontraban, él y carolina, recibirían el mismo destino que sus fallecidos compañeros… y mientras uno de los animatrónicos , estaba a solo dos pasos del pilar en el que John se ocultaba junto con la madre de Eddy inconsciente, de repente… un misterioso hombre entra al cuarto, haciendo que los animatrónicos , se alejaran de ellos, salvando sus vidas o más bien prolongando el destino de ellos. — Otra vez haciendo de las tuyas Figgy. — dice el misterioso hombre encapuchado, que entra como la mismísima muerte. — ¡Hola! ¿Cómo esta tu día? — dice Figgy al hacer que los animatronicos se apagaran. — Ja… ¿acaso no te dije que no mataras a todos los empleados maldito robot? — contesta el misterioso hombre molesto con Figgy. — Pero matar humanos es divertido… — se escusa el robot. — Eres un estúpido… — responde el encapuchado al suspirar. — ¿Tas molesto con figgy? — responde el animatronico con intenciones de hacer molestar a su “amigo” — ¿Por qué no mejor te destruyo? — responde el encapuchado al tomar una guadaña. Figgy al escuchar esa amenaza, no se intimida, más bien, se prepara, y convierte sus dedos en dagas, y activa a los demás animatrónicos, para que ataquen al misterioso tipejo de capucha y guadaña oscura. — ¿Por qué no lo intentas? — dice Figgy. El hombre de capucha, al verse rodeado de aterradores robots controlados por el maldito animatronico, no se preocupa ni se inmuta, al parecer, no le asustaban los animatronicos, que estaban armados con cuchillas en sus dedos, y colmillos de acero manchados con la sangre humana… para ese extraño hombre, Figgy y su pequeño ejército de robots asesinos, no eran una amenaza. — Te sacaré los tornillos maldito animatronico, no me asustan tus otras versiones… — responde el hombre encapuchado con serenidad. — Aww. Figgy estará feliz de arrancarte la cara y comerla como pizza mientras suplicas piedad… — dice figgy con una voz no tan tierna. John no podía creer lo que estaba viendo, un enjambre de animatrónicos asesinos contra un misterioso hombre armado con una guadaña… era una locura, el pobre John no sabía si se había vuelto, loco, pero, justo antes de que ese animatronico y el encapuchado misterioso se enfrentaran, una niña de coletas, pelo rojo como la sangre y un lindo vestido victoriano, entra e interviene. — ¿y Qué esperabas, Carroñero? Es un animatronico que le encanta matar humanos, no es nuestro aliado más inteligente… — dice la extraña niña. — No importa Victoria, creo que jugar con chatarra, me quitara la rabia. — dice el encapuchado al apuntarle a figgy con su guadaña. — Awww, ¿Por qué no despedazo a la niñita que nos interrumpió y después te despedazo a ti? — dice figgy con su aterradora mirada de conejo robótico. — No hay tiempo para eso, ustedes dos, contrólense… debemos terminar el trabajo. — dice la Niña con tranquilidad. Ja, los animatrónicos de figgy, se tranquilizan y se desactivan, el hombre de la capucha, guarda su guadaña misteriosamente en su ropa, como si fuera magia y como si nada, entablan una pequeña conversación. — Bien, ¿ya lo encontraste victoria? — responde el de la capucha oscura. — Si, pero… no es suficiente tinta oscura. — dice la niña al sacar una jeringa con un líquido oscuro. — Solo eso… bien, lo que faltaba, me sorprende que Waldo no lo usara en él… — responde el misterioso hombre. — Si, bueno, con esto, podremos hacer una verdadera masacre… — ¡Masacre! ¡que divertido! Ya quiero matar… — dice Figgy. Mientras esas cosas, estaban charlando, John, solo podía ocultarse con carolina, que estaba despertando. — ¿John? ¿Qué… ¿Qué pasa? — dice carolina en voz alta. — ¡sah! No digas nada, no sé qué sucede aquí, pero estoy seguro que sí, ellos nos escuchan, estaremos muertos. — responde John al cubrir la boca de su compañera con la mano. La niña, no era tonta, ella sabía que el animatronico no estaba jugando solo… — Cambiando de tema, Figgy, ¿a quién perseguías? — dice la niña con una sonrisa perversa. — Ah…. Claro, estaba siguiendo a dos policías, un hombre y una mujer, para destriparlos con mis garras. — contesta el animatronico con alegría. — Ja, gran cosa, recuerden que debemos matar a los francotiradores que vigilan las salidas de la fábrica. — dice el hombre de la capucha. — Ya me encargué de ellos, los maté por la espalda apenas tuve la oportunidad. — responde la niña. — Típico de una niña sádica… ¿Cómo sabemos que es la tinta de Waldo? Puede que esa jeringa sea otro señuelo por parte de ese viejo… recuerden que no nos fue muy bien en la mansión. — dice el hombre de capucha al tomar la jeringa de las manos de la niña. La niña al escuchar tal analogía, le arrebata la misteriosa jeringa a su compañero de capucha oscura y hace algo que, para John y carolina, era difícil de creer. — En eso difiero Carroñero, te mostraré una pequeña presentación. — dice la niña al extender sus manos. La niña, como si fuera una pequeña bruja, extiende sus pequeños bracitos y crea un portal oscuro, donde aparecen dos empleados de la fábrica, atados y torturados… — ¿acaso piensas desperdiciarlo en estos trozos de mierda? — dice el carroñero. — Hay que probarlo, ¿no? — dice la niña antes de eyectar el líquido n***o en uno de los dos inocentes. Los dos humanos, empleados de la fábrica, estaban tan heridos y torturados, que, con sus últimas fuerzas, pedían algo de misericordia. — Por favor, déjeme ir… — No diremos nada, por favor, tenga piedad. La niña comienza a reír y como una villana sin alma, les responde a sus víctimas… — Wa, pobrecillos, descuiden, al menos no tendrán que trabajar mañana. La niña inyecta el suero, en los dos empleados, que mueren al instante… John estaba molesto, indignado, y asustado, mientras que carolina, solo estaba aterrada y confundida. — Maldita niña… — susurró John con rabia. Los dos empleados que la niña mató con la jeringa oscura, se levantan completamente muertos, y de forma extraña, sus cuerpos, comienzan a cambiar, por un cuerpo recubierto, únicamente por tinta oscura… como si fueran zombis de tinta. — Ja, creo que funciona… Carolina toma su arma y dispara a la niña, pero, eso fue inútil ya que la niña había previsto esa acción y como si fuera una película de magia, victoria, crea un pequeño portal por donde la bala desaparece. — Vaya, vaya, vaya… más humanos para mis experimentos. — dice la niña sin siquiera inmutarse. John toma su arma y arremete contra los tres monstruos, mientras que carolina dispara a los dos zombis tintados… y aunque sus acciones fueron desesperadas, también fueron inútiles, ya que en esa misma noche, carolina y John fueron asesinados y sus c*******s desaparecieron, dando así el origen de un pequeño que se le rompió el corazón en miles de pedazos… John había perdido a su madre y nunca supo como sucedió, pero, eso no importaba, ya que al final, Eddy conocería el mundo real de forma más extraña, increíble aterrador y fantástica… un mundo que ya no sería de blanco y n***o, sino más bien de todos los colores… un llamado al más allá de lo normal.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD