Me levanté de mal humor, además de sentirme sensible y melancólica. Una desastrosa combinación que sucedía cuando estaba en los días de que mi periodo bajara. Suspiro pesadamente. Camino al baño a cepillar mis dientes, tomo una ducha corta y me coloco un pantalón de chandals holgado para estar más cómoda, y una polera azul. No me molesto en peinar mi desordenado cabello, lo dejo en una coleta desprolija y salgo de la habitación con rumbo a la cocina por algo de comida. Lo que no imaginé es que Said se encontrara desayunando en el comedor, apenas crucé el living y ya había notado mi presencia. «Maldición» No tenía ganas de verlo, o mejor dicho que él me viera con estas fachas. Sin embargo el hambre es más fuerte e importante que mi horripilante pijama. Paso por su lado y lo saludo

